LOS LIBROS DE LA MAGIA, de Neil Gaiman y VV.AA.

Estándar

librosmagiagaiman_01g1.jpgEdición original: The Books of Magic; Vertigo Comics.
Edición española: junio de 2006; Planeta DeAgostini Cómics.
Guión: Neil Gaiman.
Dibujo, entintado y color: John Bolton, Charles Vess, Scott Hampton, Paul Johnson.
Formato: tomo recopilatorio de 192 págs .
Precio: 12,95 €.

Transcurridos catorce años desde su publicación como miniserie de cuatro números, Los Libros de La Magia fue reeditada el pasado mes de junio por Planeta DeAgostini Cómics en un único tomo recopilatorio. Y pese a no alcanzar las cotas de calidad de su indiscutible obra maestra (The Sandman), vale la pena echar la vista atrás y comentar los aspectos más destacados de la miniserie guionizada por Neil Gaiman.

SINOPSIS: ”Tim Hunter vive una existencia como la de cualquier otro joven inglés, hasta cuatro misteriosos personajes irrumpen en su vida. John Constantine, el Dr. Occult, el Fantasma Errante y Mister E. harán las veces de anfitriones en un revelador viaje iniciático por el mundo de la magia, tan sorprendente como aterrador. La intención última es que, quien está llamado a ser el mayor mago de la historia, decida si quiere que la magia forme parte de su vida”.

Partiendo de esta atractiva premisa inicial, Gaiman indaga en temas recurrentes en su abultada bibliografía (lo onírico, esotérico y fantástico) para presentar, recapitular y profundizar en la vertiente mágica del Universo DC, propiciando la aparición, con diversos grados de protagonismo, de múltiples personajes que a buen seguro resultarán familiares al lector versado en las colecciones de la Distinguida Competencia en general, y el sello Vértigo en particular. Durante este apasionante viaje, Hunter recibirá las oportunas explicaciones por parte de sus cuatro anfitriones, curtidos y versados en las artes místicas, aunque con caracteres contrapuestos: cuatro perspectivas casi antagónicas que proporcionarán tanto al lector como al protagonista una completa visión acerca de de las bondades, los misterios y peligros de un mundo tan cautivador como aterrador. Pero tan interesantes como los pasajes en los que el lector es testigo del descubrimiento de un nuevo plano de existencia por parte del joven Timothy, son el resto de secuencias, en las que John Constantine y compañía (jocosamente llamada por el propio Constantine “La Brigada de la Gabardina”) departen acerca de cómo afrontar lo que parece ser una trascendental y peliaguda tarea, haciendo ver al lector el importante papel que Hunter puede llegar a desempeñar en el futuro de la Humanidad.

Estos elementos argumentales son llevados a la práctica con mayor o menor fortuna por un imaginativo Neil Gaiman que, aunque parece poner todo su empeño en ello, no logra dotar a sus guiones de un ritmo ágil, sólido y consistente, necesario para mantener vivo el interés del lector durante las 192 páginas que componen esta historia. Probablemente pesa demasiado el hecho de pretender repasar y dotar de coherencia interna a todo el universo mágico de DC Comics en apenas 4 números de 48 páginas cada uno, tarea titánica que a buen seguro se habría desarrollado de forma más satisfactoria de haber contado con un mayor número de páginas. Sin embargo, más que pretender que se deduzca de estas palabras mi descontento con el resultado final, opino que en ese punto radica la razón última de que esta obra, en lugar de ser sobresaliente, alcance un (más que merecido) notable en mi baremo particular.

En cuanto al apartado gráfico, comentar que el trabajo realizado por Bolton, Vess, Hampton y Johnson es más que suficiente para justificar el desembolso de los casi 13 € que cuesta este tomo. Cada uno con su peculiar estilo, dan vida y forma a mundos pretéritos y futuros, mundos fantasiosos, crueles, alegres, esperanzadores, y deprimentes. Una variedad de planos de la realidad plasmados y reflejados por los autores de forma ejemplar, empleando técnicas y recursos que no hacen sino dotar al conjunto de la obra de una enriquecedora heterogeneidad que lejos de ser un mero artificio a modo de muestrario del talento de los artistas, está plenamente justificada, redundando en todo momento en beneficio de la historia.

En resumidas cuentas, un cómic que, pese a contar con pequeños altibajos en el interés y fluidez de la historia, suma más méritos que defectos, mostrándose como una lectura igualmente disfrutable de forma autónoma, o como precursora de la serie regular que actualmente publica Planeta DeAgostini Cómics (acerca de la cual planeo escribir en este blog), así como la miniserie Vida en Tiempos de Guerra. Seguiremos de cerca las andanzas de Tim Hunter.

Un saludo y hasta pronto! (eso espero)

Anuncios

Predilecciones (15): Joss Whedon

Estándar

josswhedon2.jpgJoss Whedon (Nueva York, EE.UU.; 1964) pese a crecer en La Gran Manzana, pasó gran parte de su adolescencia en Inglaterra, donde se formó académicamente. Tras finalizar sus estudios universitarios en Wesleyan University (Connecticut), siguió los pasos de su padre y su abuelo, ejerciendo de guionista. Whedon firmó sus primeros guiones para la serie Roseanne, a los que seguirían un par de episodios de la también televisiva serie Parenthood.

En 1992 tuvo lugar un importante hito en su carrera profesional: escribió una historia que posteriormente sería llevada al cine con el título de Buffy, Cazavampiros. La cinta en cuestión, protagonizada por Kristy Swanson, Donald Sutherland y Luke Perry era, siendo tan benévolos como indulgentes, olvidable.

Pero quiso el destino que en 1997 se trasladara el concepto a la pequeña pantalla, con Whedon ejerciendo funciones de productor, escritor y, ocasionalmente, director. Como todos sabéis, la producción protagonizada por Sarah Michelle Gellar fue todo un éxito, y se mantuvo en antena durante 7 temporadas hasta alcanzar el indiscutido status de serie de culto. A Buffy le seguiría el también exitoso spin-off centrado en Angel, personaje interpretado por David Boreanaz, tras el cual su creador centraría sus miras en la ciencia-ficción. De nuevo para la televisión, creó Firefly (pronto, le dedicaré un más que merecido post a esta genial serie) que pese a permanecer una sola temporada en antena, fue adaptada al cine en 2005 por el propio Whedon, bajo el título de Serenity.

Pero ésta no fue su única experiencia en el mundo del cine, pues con anterioridad se había encargado de los guiones de Toy Story (por el que fue nominado al Oscar), Alien: Resurrección, o Titán A.E.

Adentrándonos en el mundo del cómic, ha escrito historias para Tales of Slayers y Fray (ambas centradas en el Buffyverso), y la adaptación al cómic de Serenity, en una mini-serie de 3 números. Su trabajo más destacado es, sin lugar a dudas Astonishing X-Men, con el que ha obtenido multitud de reconocimientos.

En la actualidad, compagina los guiones de la segunda temporada de Astonishing X-Men, con el desarrollo de la adaptación a la gran pantalla de Wonder Woman, y recientemente se ha anunciado que Whedon será el encargado de sustituir a Brian K. Vaughan al frente de Runaways.

Un saludo y hasta pronto! (eso espero)

Explorando lo Fantástico

Estándar

14011.jpg Desde que en 1961 el talento y la imaginación de dos visionarios llamados Stan Lee y Jack Kirby confluyeron para dar vida y forma a Los 4 Fantásticos, el famoso cuarteto ha alternado períodos de gran éxito con otros de duro ostracismo. Pero nunca han dejado de ser uno de los más importantes iconos de Marvel Comics. No en vano, por la colección han desfilado los mayores talentos de la industria del cómic. Partiendo de esta base, el que Salvador Larroca fuera escogido en 1998 para ilustrar los guiones ideados por el mismísimo Chris Claremont para Los 4 Fantásticos, sumado al hecho de que sus sucesores fueron Carlos Pacheco, Rafael Marín y Jesús Merino, sólo puede ser calificado como un hito en la historia del cómic nacional.

De forma más que acertada, Panini Cómics ha tenido a bien recopilar ambas etapas en este coleccionable. Y si a lo largo de las entregas publicadas hasta la fecha hemos sido testigos de excepción de la tan meritoria como vertiginosa evolución estilística de Larroca, ahora ha llegado el momento de disfrutar con la visión que Pacheco, Marín y Merino nos ofrecen de “La Primera familia de Marvel”.

Pero antes de entrar en detalles, conozcamos cómo se fraguó este proyecto, llevado a buen término por el talentoso trío de gaditanos:

Corría el año 2000 cuando Carlos Pacheco (San Roque, Cádiz, 1961) barajaba la posibilidad de abandonar Marvel para emprender nuevos proyectos. Fue entonces cuando Bob Harras le ofreció encargarse del apartado gráfico de Los 4 Fantasticos, y Carlos, ni corto ni perezoso, respondió exigiendo ser autor completo de la serie. Para su sorpresa, Harras accedió a la pretensión, en un intento de contentar al dibujante gaditano para mantenerlo vinculado a la editorial. Consciente de la oportunidad de oro que se le acababa de brindar, Pacheco aceptó el reto, rodeándose de un equipo creativo de confianza: Rafael Marín como coescritor y Jesús Merino como entintador.

Con Rafael Marín (Cádiz, 1959), reputado traductor, novelista, articulista, guionista, y amigo de juventud de Pacheco, había creado las series Iberia Inc.y Triada Vértice, ambientadas en un universo superheróico hispano, y publicadas bajo el sello Laberinto, de Planeta DeAgostini. Otro proyecto que emprendieron en común fue la miniserie Inhumanos, publicada por Marvel Cómics.

En cuanto a Jesús Merino (Estella del Marqués, Cádiz, 1965), en 1998 se encargó del apartado gráfico de Triada Vértice, donde colaboró por vez primera con Carlos Pacheco. En 1999 repitió colaboración, entintando los lápices de Pacheco en la maxiserie Siempre Vengadores. El entendimiento fue total, y desde ese momento el dibujante gaditano confió en Merino para todos sus trabajos posteriores: Fantastic Four, JLA-LSA: Virtudes y Pecados, Arrowsmith, Superman / Batman, y Green Lantern. Sin lugar a dudas, forman un gran equipo.

Así pues, todo estaba dispuesto para emprender la aventura. A lo largo de los 20 números que en su edición original comprenden la “etapa gaditana” de los 4F, Pacheco y Marín centran sus esfuerzos como escritores en la recuperación del tono épico, aventurero y explorador de la colección, teniendo como claros referentes las míticas etapas de Stan Lee y Jack Kirby, y de John Byrne.

Por las páginas de estos cómics desfilan infinidad de personajes: desde viejos conocidos que desempeñarán el rol de secundarios, como Foggy Nelson, Alicia Masters, la agencia Control de Daños, Spiderman, Daredevil, Los Vengadores, Namor, o Hulka, hasta sempiternos integrantes de la galería clásica de villanos de Los 4 Fantásticos, como Diablo El Alquimista y Los Elementales, el SuperSkrull, El Amo de las Marionetas, Galactus, o Annihilus, Blastaar, Maximus El Loco y los Alfa Primitivos, recuperados con ocasión de la enésima visita de nuestros protagonistas a La Zona Negativa. Pero lejos de limitarse a recrear lo que ya se narró en su día, los guionistas españoles exploran nuevos terrenos de forma tan atrevida como acertada, creando personajes tan intereantes como Noé Baxter, Senso, Hellscout, Los Ocultos, o Abraxas.

Además de haber resuelto con habilidad cabos pendientes de otras etapas, otro de los logros de este equipo creativo es haber profundizado en la personalidad de los héroes: Mr. Fantástico y su eterno sentimiento de culpa y responsabilidad, la inmadurez galopante de La Antorcha Humana, coqueteando de nuevo con la fama, el tormento que La Cosa soporta por su apariencia monstruosa (habrá importantes novedades en este sentido), o la fortaleza innata de Susan, lazo de unión del cuarteto.

Y si en lo argumental el resultado final es digno de elogio, en el apartado gráfico la labor de Pacheco y Merino es sencillamente impresionante. Haciendo honor a su condición de dibujante-estrella, el de San Roque despliega todo su talento, obsequiando al lector con una demostración de las virtudes que ha acreditado a lo largo de su dilatada carrera: fuerza, dinamismo, detallismo, claridad narrativa y espectacularidad hacen del potente trazo de Pacheco, entintado de forma magistral por un sensacional Jesús Merino, la elección perfecta para ilustrar cualquier cómic de género superheróico. Sin embargo, debido a decisiones editoriales cuanto menos cuestionables, esta exhibición de talento se ve frenada por numerosos fill-ins que salpican esta etapa: Stuart Immonen, Joe Bennett, Jeff Jonson, Kevin Maguire, Tom Grummett o Mark Bagley cumplen con creces su labor, pero palidecen ante un inspiradísimo Pacheco.

A este respecto hay que añadir que al hacer balance de su trabajo en Los 4 Fantásticos, Pacheco y Marín no parecen estar totalmente satisfechos. La razón radica en las continuas ingerencias e intrusiones editoriales: la imposición de Jeph Loeb y Karl Kesel como encargados de los diálogos, limitaciones en lo que a la duración de las sagas se refiere y una obsesiva pretensión de mostrarse políticamente correctos, propiciaron que de las propuestas iniciales al resultado final mediara un abismo. Pero ello no obsta para considerar esta etapa como una lectura imprescindible, muy recomendable tanto para los incondicionales de esta colección como para aquellos que deseen aproximarse por primera vez al mágico Universo Marvel de la mano de sus más famosos exploradores: unos personajes que en cuanto les das la más mínima oportunidad, te atrapan. Acción, diversión, aventuras y sagas épicas, narradas a través de unos guiones inteligentes y un dibujo sencillamente espectacular, se darán cita en las siguientes entregas de este coleccionable.

Mark Waid, guionista de la etapa de la colección que actualmente se publica en España, puso en boca de uno de sus personajes la siguiente frase: “Quizá lleven bastante tiempo en activo, pero lo único viejo de Los 4 Fantásticos es que nunca dejan de conducirnos hacia lo nuevo” (Fantastic Tour nº 489 USA).

Razón no le falta al bueno de Waid, y lo cierto es que no se me ocurre mejor forma de empezar el 2006 que dejarse conducir hacia lo nuevo de la mano de Los 4 Fantásticos de Carlos Pacheco, Rafael Marín y Jesús Merino.

(Artículo publicado originalmente en el nº 14 del coleccionable semanal “Los 4 Fantásticos”, febrero de 2006; Panini Cómics España).

Un saludo y hasta pronto! (eso espero)

El día en que fui a un concierto de Pearl Jam

Estándar

21111.jpg

Difícil tarea la que me he autoimpuesto, pues roza lo imposible describir con palabras lo vivido el pasado 7 de septiembre en el Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid. No todos los días se cumple un sueño (un sueño de carácter no trascendental, por supuesto), como es el caso de asistir a un concierto de Pearl Jam. Por ello, el mero hecho de rememorar las más de 2 horas de explosión de alegría, júbilo y desenfreno continuado, hace que se me pongan los pelos de punta.

No soy de los que llevan media vida asisitiendo a grandes conciertos, pero lo cierto es que pese a que mi primer gran evento lo viví con 17 años (hace ocho), no me puedo quejar: debuté con The Rolling Stones en el Estadio Municipal de Balaídos (Vigo) un 18 de julio de 1998, para posteriormente asistir al que hasta la fecha ha sido el concierto de mi vida, el de Bruce Springsteen & The E-Street Band, en el Palau Sant Jordi de Barcelona, el 9 de abril de 1999. Más tardee llegarían Bob Dylan, The Cure, Massive Attack, The Chemical Brothers, Muse, Iggy Pop & The Stooges, Lou Reed o The Darkness, todos ellos en Los Conciertos del Nuevo Milenio, tres intensas jornadas de brutales conciertos organizados con motivo del Xacobeo 2004 en Santiago de Compostela.

Pero si había dos grupos que ansiaba ver en directo, y se me resistían, eran Pearl Jam y The Black Crowes, junto a Springsteen, los Stones y Led Zeppelin, las columnas sobre las que se sustentan mis gustos musicales. De modo que en cuanto tuve conocimiento de la inminente gira europea de Pearl Jam, lo tuve claro: era la ocasión perfecta. Transcurridos 5 años desde la última visita de la banda de Seattle a nuestro país, se dio a conocer que Badalona, Vitoria y Madrid serían las 3 ciudades afortunadas que disfritarían con sus decibelios de calidad. Sin dudarlo, me lance a mi pc, haciendo uso de la bendita red de redes para asegurarme un puesto entre los elegidos que asistirían al concierto que tendría lugar en el madrileño Palacio de los Deportes.

Los comentarios acerca de la gira estaban siendo positivos, lo cual no hacía sino acrecentar las expectativas, pero hasta el momento en que entré en el pabellón, no tomé consciencia de que por fín vería a Eddie Vedder, Mike McCready, Stone Gossard, Jeff Ament y Matt Cameron en acción. Quizás debido al ajetreado periplo vital por el que estoy atravesando, o por que mi cabeza se resistía a aceptar que por fin, por fin… iba a llegar el ansiado momento.

El pasado jueves salí de trabajar, me dirigí al aeropuerto de Santiago de Compostela, cogí un avión a las 18:00h, llegué a Madrid a las 19:30 h (¡$%&* IBERIA!), e inmediatamente después me subí al metro, rumbo a la parada de la calle Goya. Allí, armado con mi cámara digital y mi flamante entrada, puse rumbo al Palacio de los Deportes, donde ya había comenzado la actuación de My Morning Jacket, insulso grupo que hizo las veces de teloneros, aunque lamentablemente no estuvieron a la altura de la situación. Entonces, pasadas las 22:00h, se apagaron las luces y saltaron al sencillo escenario el quinteto de Seattle, con Vedder a la cabeza. A partir de este momento, un trallazo tras otro, sin respiro, una impresionante sucesión de clásicos de los abanderados del grunge, que me hicieron dudar si acaso estaba soñando con el concierto perfecto. Nada más lejos de la realidad: conscientes de que tenían una deuda pendiente con el público de Madrid (hacía ¡15 años! que no tocaban en la capital), no dieron tregua, no permitieron el más mínimo respiro, y se entregaron ante un público exultante, emocionado, alucinado… Gritos, aplausos, botes, sonrisas, complicidad, respeto, admiración, gratitud.. todo ésto se veía reflejado en las caras de los incondicionales que llenaron hasta la bandera un recinto perfectamente acondicionado para tan señalado evento.

2112.jpg

De reslatar momentos puntuales de un concierto brillante, me quearía con la inicial Better Man, por la emoción de ver saltar al grupo al escenario, la intro a la preciosa Man on The Hour (B.S.O. Big Fish), con Eddie Vedder tocando acordes del Concierto de Aranjuez, las versiones de Pink Floyd y Jimmi Hendrix, y por supuesto, la enérgica interpretación del gran clásico e himno de la banda: Alive, al que le seguiría una de mis canciones favoritas: Rockin’ in the Free World, de Neil Young, versionada ante un pabellón completamente iluminado, en lo que supuso la comunión definitiva entre los espectadores y el grupo. Sobrecogedor. Genial. Irrepetible. Apabullante. Mítico.

Ahora sólo me queda poder disfrutar con un concierto de The Black Crowes, y la alegría será completa, aunque no seamos inconformistas, y disfrutemos del momento, de la ocasión de haber podido presenciar en directo a una de las más grandes bandas de rock de la historia.

Os dejo con el set list del concierto, para que los que conocéis la discografía de Pearl Jam, os déis cuenta de lo literal que es la expresión “sucesión de clásicos”:

Set 1: Better Man, Corduroy, Animal, Big Wave, Rearviewmirror, In Hiding, Jeremy, Given To Fly, Once, Daughter(Another Brick In The Wall), Not For You (Modern Girl), Grievance, Why Go, Do The Evolution, Even Flow.

Bises 1: Severed Hand, Elderly Woman Behind The Counter In A Small Town, Man Of The Hour, Black.

Bises 2: World Wide Suicide, Go, Alive, Rockin’ In The Free World, Yellow Ledbetter (Little Wing).

Un saludo y hasta pronto! (eso espero)

P.D.: las imágenes que ilustran este post, pese a no ser de gran calidad, guardan un gran valor sentimental: ¡las saqué con mi cámara digital desde mi asiento! 🙂

Ficha de autor: Allan Heinberg

Estándar

12001.jpgUna de las fantasías más recurrentes entre los aficionados al mundo del cómic es la de ponerse en la piel del guionista o dibujante de su colección favorita. Al divagar sobre este extremo se plantean, de forma inevitable, preguntas del tipo: “¿qué cambios introduciría?”, “¿cómo plasmaría gráfica o narrativamente dichos cambios?”, “¿qué se siente al hacerse cargo de personajes con los que, inevitablemente, existe una vinculación emocional?”. En la mayor parte de los casos, este tipo de especulaciones no pasan de ser un mero divertimento, disquisiciones objeto de conversaciones entre amigos, o simples sueños que difícilmente podrán verse cumplidos.

No es el caso de Allan Heinberg, quien gracias a la madurez alcanzada en su carrera como guionista, sumado a su empeño, constancia, e indudable talento, ha visto cumplido un sueño de juventud compartido por miles de aficionados. Nacido en Nueva Orleáns (Louisiana, Estados Unidos) en 1967, pasó gran parte de su infancia en Tulsa, Oklahoma. Su primer contacto con el mundo de los cómics se produjo gracias a las adaptaciones televisivas de personajes tan populares como Batman, Spiderman, o El Increíble Hulk, pero fue a raíz del nº 212 de la colección Wonder Woman cuando realmente quedó atrapado por las aventuras épicas y fantásticas que se ocultaban entre las viñetas.

Quiso el destino o el azar que desde su más tierna infancia su vida estuviera vinculada de una u otra forma al espectáculo y el entretenimiento. Dio sus primeros pasos en el mundo de la interpretación gracias a su participación en obras de teatro representadas a nivel regional, la grabación de anuncios, y la intervención en un noticiario infantil para la televisión. Durante su época universitaria continuó vinculado al teatro, interviniendo en diversas obras, y una vez finalizada su formación académica en la Universidad de Yale, se trasladó a Nueva York, donde escribió y actuó en montajes teatrales y musicales, tanto de circuitos alternativos como de Broadway.

Pero a pesar de su interés por las artes escénicas, su futuro laboral parecía encaminarse por otros derroteros. A partir de 1994 se adentró en el competitivo mundo de la televisión, ejerciendo tareas de guionista, productor y consultor en series que alcanzarían un indudable éxito internacional, como Cinco en Familia, La Verdad al Desnudo, Las Chicas Gilmore, Sexo en Nueva York, o The O.C.

Fue precisamente en los guiones de la popular producción ambientada en Newport Beach, Orange County, donde dejó patente su pasión por el noveno arte, poniendo en boca de Seth Cohen, uno de los carismáticos protagonistas de la serie, infinidad de ocurrentes comentarios alusivos a la industria del cómic americano. A raíz de la repercusión que adquirieron dichos comentarios entre el fandom, sumado a un importante componente de casualidad, comenzó a gestarse un curioso proceso de acercamiento a las grandes editoriales americanas, que terminó con Heinberg afrontando el reto de emprender una nueva aventura profesional. Joe Quesada, Editor Jefe de Marvel Comics, le ofreció crear un nuevo título para La Casa de las Ideas, formando equipo creativo con el excepcional dibujante Jim Cheung. El resultado final: Jóvenes Vengadores.

El halo de misterio y secretismo que desde un primer momento rodeó a la colección despertó la curiosidad tanto de los aficionados como de los medios especializados, y lo cierto es que las expectativas estaban más que justificadas. Pronto cesaron las voces que insistían en comparar Jóvenes Vengadores con los Jóvenes Titanes de Geoff Johns y Mike McKone, valorándose en su justa medida el excepcional trabajo realizado por Heinberg y Cheung, quienes han sabido dotar al título de una voz propia y diferenciada. La clave de su éxito radica en haber sabido combinar un profundo amor y respeto al género superheróico, con planteamientos osados, valientes y novedosos. De esta forma, aporta su propia visión de la adolescencia, y aprovecha la ocasión para reflexionar acerca de cambios inherentes al desarrollo físico y emocional que rodean a este complicado periodo vital, centrado en la búsqueda de la propia identidad.

Junto a un inspiradísimo Jim Cheung, ha logrado insuflar un necesario soplo de aire fresco y originalidad dentro del panorama editorial americano. A continuación, Heinberg escribiría junto a su amigo Geoff Johns (comparten con Jeph Loeb un estudio en Sherman Oaks, California) un arco argumental de La Liga de la Justicia Americana, titulado Crisis de Consciencia y comprendido entre los números 115 y 119 de su edición americana.

En cuanto a su futuro más inmediato, además de continuar asumiendo mensualmente los guiones de Jóvenes Vengadores, recientemente se ha confirmado que se hará cargo del relanzamiento de Wonder Woman, contando con Terry Dodson en el apartado gráfico.

Muchos somos los que nos congratulamos por la llegada de Heinberg al mundo del cómic, y pese a que en el horizonte planean multitud de proyectos, como una serie de animación de género superheróico para la Warner Brothers, el desarrollo de una serie televisiva para Touchstone y la cadena norteamericana ABC, o un guión cinematográfico, esperemos que en su apretada agenda siga teniendo tiempo para poder escribir cómics. Por muchos años.

(Ficha de autor publicada originalmente en la revista Panini Comics News nº 17; Abril de 2006).

Un saludo y hasta pronto! (eso espero)