Partidazo

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235603.jpgMe van a perdonar los pocos (pero fieles) habituales de esta bitácora que, después de más de un mes si postear, mi primera aportación a la revitalización de Aquí Huele a Azufre… sea un texto no centrado en el mundo del cómic. Pero es que el partido de esta noche es la excusa perfecta para robarme unos minutos de mi cada vez más escaso tiempo libre y sentarme frente al teclado del hp.

El 3-3 que terminó reflejando el marcador del Camp Nou es realmente sintomático del estado en el que se encuentran los dos grandes del fútbol español: si bien es cierto que el F.C. Barcelona ha mostrado durante esta temporada una imagen relativamente más saludable que la ofrecida por el Real Madrid, lejos quedan los días en que el equipo dirigido por Frank Rijkaard maravilló a toda Europa con un fútbol muy cercano a la perfección. Combinaciones rápidas, al primer toque, desmarques providenciales, una presión asfixiante, una defensa efectiva y contundente, un acierto apabullante de cara a portería, y la inspiración de lo grandísimos jugadores que componen esta plantilla derivaron en la conquista de la segunda Copa de Europa que adorna las vitrinas del museo del club. Sin embargo, desde un primer momento quedó patente que esta temporada las cosas iban a ser muy diferentes: al acierto de equipos como el Sevilla o el Valencia, se sumaba el desconcierto del equipo culé. Un Ronaldinho demasiado intermitente (pese a que esta temporada va camino de superar con creces su mejor marca goleadora), lesiones, problemas en el vestuario, interrogantes acerca de la continuidad del entrenador en el banquillo azulgrana… demasiadas dudas que parecen haberse trasladado al campo justo la temporada en la que todo el mundo daba por sentado que iba a continuar la hegemonía del Barça, lo cual queda descartado tras la eliminación de la Copa de Europa frente al voluntarioso Liverpool.

En cuanto al Real Madrid, poco más se puede decir a estas alturas: el equipo de Fabio Capello es un auténtico despropósito en el que cada cual parece querer hacer la guerra por su cuenta, y todos parecen tener cada vez más clara la interinidad de la estancia del entrenador italiano al frente del cuerpo técnico. Eliminados de la Copa del Rey, y de la Champions League, tratan de aferrarse a las escasas posibilidades que tienen de hacerse con el título de Liga, aunque la inmensa mayoría de los mortales estemos convencidos de que se trata de una misión poco menos que imposible.

De este modo, ambos equipos llegaban al clásico probablemente en su peor momento, y aunque los analistas más doctos en esto del balompié daban como indiscutible favorito al Barça, el culé que escribe estas líneas no las tenía todas consigo. Demasiadas dudas, demasiada incertidumbre e inseguridad en los últimos partidos como para realizar afirmaciones tan contundentes. En la previa del partido, la primera sorpresa: Rijkaard optaba de nuevo por el 3-4-3, sistema que particularmente no me convence en absoluto, más aún teniendo en cuenta el preocupante estado de forma de la defensa azulgrana. La vocación ofensiva era evidente, pero habría que esperar para comprobar las intenciones del equipo blanco.

Con el pitido inicial, llegó la locura: un auténtico festival de imprecisiones y prisas que propiciaron uno de los comienzos de partido más caóticos, emocionantes, y por encima de todo, divertidos, que recuerdo.

0-1, minuto 5, gol de Van Nistelrooy que con una frialdad que no ha demostrado durante toda la temporada, ajustó el balón al palo derecho de la portería defendida por Víctor Valdés, en un ajustado remate desde fuera del área.

1-1, minuto 11, gol de Messi, quien resuelve sin dificultades ante Casillas, tras un fenomenal pase de Eto’o.

1-2, minuto 13, gol de penalty de Van Nistelrooy, tras una estúpida falta dentro del área cometida sobre Guti por Oleguer Presas, en lo que sería el anticipo de un festival de despropósitos del defensa catalán.

2-2, minuto 28, gol de Messi precedido de una endiablada internada de Ronaldinho en el área merengue. El jugador argentino fusiló, tras recibir el rechace de Casillas.

2-3, minuto 72, gol de Sergio Ramos, a centro de Guti, quien a saque de una falta lateral, colocó un balón perfecto en la cabeza del fenomenal central blanco.

3-3, minuto 90, golazo de Messi tras recibir un pase de Ronaldinho, romper a la defensa merengue, y cruzar el balón ante Casillas.

Cuatro goles en 28 minutos. Un inicio impresionante que puso de manifiesto que, a falta de un juego consistente, ambos equipos se negaban a ceder ante el empuje del rival. Una sucesión de oportunidades en un extraño partido, en el que el Madrid parecía no decidirse a ir en busca de la victoria, y el Barcelona se empecinaba en buscar la portería rival concentrado su juego por el centro del terreno de juego, renegando de las bandas, y esperando el momento en el que alguno de sus cracks destapara el tarro de las esencias. Y así fue, pues con su impresionante y meritorio hat-trick, Leo Messi se erigió como el indiscutido protagonista del encuentro, evidenciando una vez más estar llamado a marcar una época en el fútbol mundial. Hábil, inteligente, eléctrico, virtuoso, eleva el dribbling y el cambio de ritmo al nivel de arte. Un auténtico jugadorazo que recupera la tradición de los cada vez más escasos especialistas en el uno contra uno, faceta del juego cuyo dominio está reservado para los pocos elegidos que hacen de este deporte uno de los mayores espectáculos del mundo. Su exhibición, para quitarse el sombrero, salvó al Barcelona de una derrota a mi juicio inmerecida. Por la indecisión del Real Madrid, y sobre todo por la vocación del equipo culé de ir en todo momento a por la victoria, pese a afrontar gran parte del choque con un jugador menos.

Por supuesto, también merecen mención especial Iker Casillas y Víctor Valdés, dos de los mejores porteros no ya de España, sino del continente. Pese a que ambos encajaron 3 goles, han completado una actuación sobresaliente, salvando a sus respectivos equipos en momentos clave del duelo.

En definitiva, y recurriendo al tópico, un partido de los que hacen afición, que sirve para que quienes cada vez estamos menos interesados en este juego que, por moverse a golpe de talonario, cada vez tiene menos de deporte y más de negocio, nos reconciliemos con nuestro pasado de aficionados incondicionales. Por si ello fuera poco, a lo dicho con anterioridad tengo que añadir el hecho de que no tendré que padecer el cachondeo que con el 2-3 intuía que tendría que sufrir el lunes en la oficina. Y es que ser culé residiendo en Madrid es realmente complicado. Y reconfortante. 🙂

Un saludo y hasta pronto! (eso espero)

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7 comentarios en “Partidazo

  1. supongo que este post explica por qué anoche no paraba de oír fuegos artificiales y a la gente gritando por mi barrio y no entendía por qué…

    Ya decía yo que no sería porque Belén Esteban estuviera en Dolce Vitta XDDDDD

  2. Pero que poco te prodigas! Ayer fue el día de las reuniones delante del televisor y al fuego de una pizza… primer y último partido de liga que veo. Eso si, bastante mejor que lo ocurrido en los últimos tropecientos años.

  3. La verdad es que, por desgracia, últimamente me prodigo muy poco. A ver si con un poco de fortuna puedo recuperar un ritmo de posteo decente, a tiempo para celbrar una onomástica muy especial.

    Un saludo!

  4. Dos de los mejores porteros sí, puede. Pero V. Valdés tiene extrañas “ausencias”, no está activado al 100% todo el partido (el sábado sí, pero muchas otras veces no). no acaba de ser fiable los 90 de cada partido
    3-4-3. Vale, si quieres ser ofensivo, ¿porque no juegas al clásico 4-3-3 , en el que tienes más defensa, y dejas pasillo para unos buenos laterales/carrileros, sin dejar de tener tres delanteros?

  5. Totalmente de acuerdo contigo, Javier, Valdés es un gran portero, pero demasiado irregular. En cuanto a la táctica, la ausencia de defensas no garantiza mayor ofensividad. Está probado que el 4-3-3 de Rijkaard es el sistema que mejor le sienta al Barça. No entiendo esa insistencia en el 3-4-3, cuando los resultados no han sido precisamente positivos. Pero bueno…él sabrá los motivos de su decisión…

    Un saludo!

  6. No es por darte envidia pero… ¡YO ESTUVEE ALLIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII!!!!!!!!!!!!!! BWA-HA-HA-HA!!!

    Es lo que tiene vivir a una hora y media de Barcelona y encontrar UNA entrada (fui solo, pero merecio la pena) a dos dias del encuentro gracias al seient lliure (o lo que es lo mismo, que los socios con asiento que saben que no pueden asistir liberan su butaca para disfrute de otros).

    IM-PRE-SIO-NAN-TE. Sin palabras. Muchos canticos, muchos nervios, mucha emocion. Vivir eso en directo hace grande el futbol.

    P.D: hace daño a la vista, pero no me van las tildes del teclado…

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