Lo mejor del 2007…

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… al menos en opinión de quien regenta esta bitácora. El final de año suele ser una época propicia para reflexionar acerca de lo que nos han deparado los últimos 365 días en lo personal, en lo profesional, y por supuesto… ¡en lo relativo al mundo del tebeo! Siguiendo la tradición imperante en la blogosfera, aunque con el ritmo desacompasado que por desgracia caracteriza a esta bitácora, trataré de comentar algunos de los cómics que más me han llamado la atención, no necesariamente de entre los publicados durante el 2007, sino de los leídos durante este periodo.

De un rápido vistazo, se puede deducir lo que para los habituales de este blog es más que evidente: mi predilección por el cómic norteamericano en general, y el género superheróico en particular. Por fortuna (por lo reconfortante y enriquecedora que está resultando la experiencia), en los últimos tiempos esta tendencia está variando considerablemente, pues en busca de nuevos géneros, personajes, autores y estilos, me he dejado guiar por los consejos y/o artículos de algunos ilustres miembros de la blogosfera . Probablemente en los próximos meses os encontraréis por este remoto rincón de la red de redes con más de una sorpresa en forma de reseña. Pero de momento, y sin más dilación, os dejo con la lista de los 25 tebeos (o libros relacionados con el mundo del cómic) con los que más he disfrutado durante el recién terminado año:

1.- Green Lantern, de Geoff Johns e Iván Reis: el de Geoff Johns es un caso realmente meritorio: en tres ocasiones, y de forma prácticamente consecutiva –cuando no simultánea- ha devuelto a personajes clásicos de DC Comics a un primer plano de la actualidad. ¡Y de qué manera! Tales son los casos de Flash, la JSA, y más recientemente Green Lantern. Tras el brillante preludio de Renacimiento -uno de los mejores tebeos publicados durante el 2006- Johns optó por terminar el trabajo iniciado, encargándose de la serie regular protagonizada por Hal Jordan. Bajo la denominación Green Lantern Especial, Planeta DeAgostini Cómics las primeras entregas, ilustradas por Darwyn Cooke, Carlos Pacheco, Ethan Van Sciver y Simone Bianchi. Ahora, contando con la impresionante aportación de Iván Reis, está sembrando los frutos que recogerá en Sinestro Corps Wars, evento que con motivo del Salío Internacional de Barcelona comenzará a publicarse en España. Un gran tebeo, deudor de la mejor tradición del género superheróico.

2.- Invencible, de Robert Kirkman y Ryan Ottley: a estas alturas, más de uno estará hasta el gorro de que, bien sea desde esta bitácora, o desde Zona Negativa, no ceje en mi empeño de recomendar Invencible. Pero es lo menos que merece la serie guionizada por Robert Kirkman e ilustrada por Ryan Ottley. Tomando como punto de partida tópicos inherentes al género superheroico, Kirkman ofrece historias caracterizadas por su gran sentido del humor, del ritmo y el espectáculo, cogiendo una y otra vez al lector desprevenido con ocurrencias, sorpresas y giros argumentales dignos de quien por méritos propios se ha convertido en uno de los mejores guuionistas contemporáneos. Imprescindible.

3.- Los Muertos Vivientes, de Robert Kirkman y Charlie Adlard: en las antípodas de Invencible, pero igualmente genial, la otra gran serie de Kirkman tiene la valiosa y muy poco común capacidad de transmitir al lector una impresionante sensación de desasosiego y angustia. Contando con los lápices de Charlie Adlard, el joven guionista continúa narrando el periplo apocalíptico de la comunidad liderada por Rick Grimes. Una comunidad en la que el comportamiento de determinados integrantes comienza a ser realmente extraña, consecuencia directa de los traumáticos acontecimientos vividos. En resumidas cuentas, mucho más que una serie de zombies, criaturas que, al fin y al cabo, sirven como mero pretexto para plantear una situación extrema en la que la necesidad de supervivencia pone los convencionalismos sociales en un segundo plano.

4.- Batman y los Hombres Monstruo, de Matt Wagner: las anteriores incursiones de Matt Wagner en proyectos relacionados con el Hombre Murciélago –Rostros, Trinity– resultaron realmente interesantes. Pero con Dark Moon Rising, ambicioso proyecto integrado por las miniseries Batman y los Hombre Monstruo y Batman y el Monje Loco, Wagner ha demostrado con creces el cariño, respeto y devoción que profesa por este personaje. Tomando como ejemplo la primera de estas miniseries -aunque ambas son igualmente disfrutables- decir que representa una revisitación de dos de las primeras historias del Batman de Bob Kane y Bill Finger, superando a ambas en calidad y consistencia. Muy recomendable.

5.- Batman Ilustrado por Neal Adams, de Neal Adams, y VV.AA.: Todo un clásico, reeditado en una lujosa edición, en formato “Absolute”. Si hay dos nombres propios en la mitología moderna del Hombre Murciélago -Bob Kane y Bill Finger aparte- son Frank Miller y Neal Adams. Miller por retomar al personaje y analizarlo desde perspectivas antaño inexploradas, y Adams por establecer los cánones gráficos a partir de los cuales se establecería la apariencia física definitva del personaje. Como no podía ser de otra forma, teniendo en cuenta la cantidad de historias recopiladas en estos tres tomos, la calidad de las mismas oscila considerablemente, aunque siempre manteniendo un nivel artístico de primer orden. La edición es una auténtica pasada, incluyendo diferentes introducciones y material adicional que a buen seguro hará las delicias de quienes, como un servidor, sea fans de Batman, o de Neal Adams.

6.- Arkham Asylum, de Grant Morrison y Dave McKean: por diferentes motivos, he dudado bastante a la hora de incluir la famosa novela gráfica dentro de esta lista. Tal vez tenga algo que ver la aversión que suelo sentir por los trabajos del guionista escocés, o mi ligera decepción acerca del modo en que en diferentes ocasiones –Gótico, Detective Comics– se ha aproximado a la mitología del Caballero Oscuro. Pero no es difícil comprender porqué en su momento este tebeo resultó revolucionario, aunque gran parte del mérito -sino todo- habría que atribuírselo a McKean, quien compone algunas páginas sencillamente alucinantes. El problema llega a la hora de analizar independientemente el fondo de la forma, siendo en éste punto donde Morrison sale peor parado, ya que las tramas del cómic quedan muy lejos del estudio de la locura repleto de diferentes niveles de interpretación que muchos argumentan. Aún así, Arkham Asylum presenta pasajes realmente interesantes, páginas gráficamente memorables y una exquisita edición en formato “Absolute” que recoge interesante material adicional: artículos introductorios, bocetos de Morrison a modo de storyboard, o el guión original publicado íntegramente. Eso sí, incluir el guión tanto en inglés como en castellano puede interesar a los más acérrimos seguidores del personaje -nuevamente, me incluyo en esta categoría-, aunque para el común de los mortales resultará excesivo.

7.- Sleeper, de Ed Brubaker y Sean Phillips: Nadie pone en duda que Brubaker nació para dar voz a personajes torturados, marcados por una moral ambigüa, y envueltos en las más comprometedoras situaciones, en las que aparentemente no hay salida. Ya en Catwoman, Gotham Central, e incluso en Batman, este guionista daría muestras de su talento para abordar el con brillantez el género negro. Pero en Sleeper, acompañado por un inconmensurable Sean Phillips, da el do de pecho, narrando la historia de Holden Carver, doble agente infiltrado en una poderosa organización criminal de carácter internacional. Nuevamente, estamos ante una colección imprescindible, todo un clásico contemporáneo.

8.- Strangers in Paradise, de Terry Moore: Pocas series me han enganchado como este slice of life -habría que analizar si realmente se ajusta a este género- realizado por Moore. Katchoo y Francine ya forman parte de mi particular panteón de personajes preferidos, gracias al sentido del humor y del drama con el que el autor relata su personal historia de amistad a lo largo de los años. Con David, tercer vértice de este peculiar triángulo, como testigo de excepción, las protagonistas deberán sincerarse y actuar de forma consecuente con sus sentimientos y emociones, viéndose envueltas en situaciones propias de la más alocada comedia, o el más descarnado thriller. Un culebrón en toda regla que en su edición americana ya ha finalizado, mientras que en España, Norma Editorial publicará al menos un tomo más que esperaré con impaciencia.

9.- Nexus, de Mike Baron y Steve Rude: ¡por fin! tras años de espera, Norma Editorial nos ofrece la posibilidad de disfrutar de una lujosa reedición de la space opera que encandiló a muchos lectores -entre los que me cuento- durante la década de los ochenta. Un derroche de imaginación en el que destacan los paralelismos histórico-políticos establecidos por Baron, y el poderío gráfico de Rude, todo un portento que con cada página ratifica su incomparable talento. Esperemos que la venta de estos tomos recopilatorios alcancen cifras que garanticen la publicación íntegra de este atípico tebeo, llegando incluso -¿porqué no soñar?- a la etrapa que actualmente se publica en los EE.UU.

10.- Promethea, de Alan Moore y J.H. Williams III: lo reconzco abiertamente, aunque no sin vergüenza: hasta la reedición de Norma, no había leído ni una sola entrega de Promethea… ¡Lo que me estaba perdiendo! Dejarse seducir por las páginas de este tebeo implica asistir desde primera fila a un alucinante viaje por mundos oníricos, místicos y futuristas, que terminan convirtiéndose en el enésimo estudio de la magia y mitología realizado por Moore. El trabajo de J.H. Williams III, se trata probablemente del más sugerente, original y espectacular realizado dentro del cómic comercial norteamericano más reciente: elaborada planificación de página, cuidada ornamentación, sorprendente utilización de recursos gráficos y narrativos… una auténtica belleza.

11.- Tom Strong, de Alan Moore y Chris Sprouse: otro cómic más de la línea ABCAmerica’s Best Comics– donde acompañado por un más que diligente Chris Sprouse, Moore rinde tributo y homenaje tanto a las revistas pulp publicadas durante la década de los 40, como a un modelo de héroe muy arraigado en la ficción norteamericana tradicional. Descubrir la historia de la familia Strong a través de los años resulta realmente divertido y reconfortante, por ofrecer la posibilidad de recuperar un tipo de cómic que en la actualidad no abunda: sencillo, a la par que entretenido, y premeditadamente inocente, sin resultar ofensivo para la inteligencia del lector.

12.- Top Ten, de Alan Moore y Gene Ha: V de Vendetta, Watchmen, La Broma Asesina, From Hell… son muchas las obras de Moore que pueden impedir la justa apreciación de otros trabajos con menor relumbrón, pero igualmente interesantes. Pero quien haya tenido la ocasión de sumergirse en las páginas de Top Ten coincidirán conmigo en que no se trata precisamente de un cómic convencional. ¿Cómo mantener el orden en una metrópolis donde todos los ciudadanos poseen superpoderes? Con un cuerpo de policía muy especial. Enésima demostración de la inagotable imaginación del guionista de Northampton, que tuvo una interesante precuela titulada Top 10: The 49ers, publicada durante el 2007 en España.

13.- El circo del desaliento, de David Rubín: saldada la cuenta que tenía pendiente con el historietista ourensano -hace demasiado tiempo que tenía en mente la lectura de este tebeo-, no puedo sino rendirme una vez más ante su talento. Si el objetivo de todo artista es transmitir sensaciones a los receptores de sus obras, Rubín acierta una y otra vez, haciendo partícipe al lector de historias cargadas de tristeza, amargura, añoranza y -de forma muy esporádica- esperanza. Una auténtica maravilla de cómic donde se aprecian trabajos realizados por Rubín para diferentes publicaciones, presentado por Astiberri en una edición más que correcta Al igual que La tetería del oso malayo, una de las más gratas sorpresas de los últimos años.

14.- Bardín el Superrealista, de Max: estoy plenamente convencido de que segundas y ulteriores lecturas de este cómic realizado por el veterano Max resultarán realmente agradecidas. Y es que no sería de extrañar que por los múltiples recovecos e infinidad de referencias -especialmente religiosas y filosóficas- apreciables en cada pequeño relato de Bardín, buena parte de la información ofrecida terminara pasando desapercibida tras una lectura superficial. El elegantísimo estilo del autor catalán, sumado a un sentido del humor tan peculiar como -evidentemente- surrealista, hacen de éste un tebeo único. Una obra que, por cierto, ha resultado ser la gran triunfadora del año 2007 (Premio Nacional del Tebeo, Premio del Saló Internacional del Cómic 2007).

15.- Daredevil, de Ed Brubaker y Michael Lark: lejos de lo que mucha gente opina -la mayoría de ellos, imagino que recién llegados-, Brubaker y Lark no han revolucionado esta colección, sino que simple y llanamente están continuando la historia narrada por Brian Michael Bendis y Alex Maleev durante los últimos años. Con un estilo gráfico y narrativo y con una ambientación y tensión muy similares, ofreciendo grandes dosis de acción e intriga mediante la conjunción de los géneros superheróico y negro. Dejando a un lado la narración de la visita del Diablo Guardián a España -lamentable- una auténtica delicia.

16.- X-Factor, de Peter David, Ryan Sook y Dennis Calero: “mutant noir” podría ser una etiqueta útil a la hora de definir esta peculiar colección, donde Jamie Madrox, convertido en uno de los más carismáticos personajes de la franquicia-x, dirige una agencia de detectives que opera en el que hasta la “Diezma” era denominado como Barrio Mutante. Con un Peter David en plena forma, demostrando con cada entrega su inimitable sentido del humor, y un Pablo Raimondi ya liberado de la pesada carga de estar a la altura de Ryan Sook, X-Factor supone un soplo de aire fresco: 24 páginas mensuales representativas de lo mejor de la Marvel contemporánea.

17.- Bone, de Jeff Smith: “Un cruce entre Bugs Bunny y El Señor de los Anillos”… Esta definición, avalada por el propio Smith, bien podría resumir el tono de esta excepcional epopeya vivida por Phoney, Smiley y Phone Bone, criaturas que, obligadas al exilio de Boneville, vivirán toda clase de aventuras. Encontrando inspiración gráfica en tiras cómicas clásicas norteamericanasPogo, de Walt Kelly– y argumental en diferentes sagas y novelas de la literaratura fantástica, Smith ha creado una obra redonda, ahora reeditada por Astiberri en nueve preciosos tomos coloreados diligentemente por Steve Hamaker, y una edición de lujo en blanco y negro integrada por tres volúmenes, con una presentación sencillamente perfecta, de no ser por su elevadísimo precio.

18.- Heavy Liquid, de Paul Pope: atípica miniserie realizada para el sello Vertigo de DC Comics por uno de los más interesantes autores del panorama contemporáneo. Es difícil describir qué es lo que tanto me atrae de su inconfundible estilo, que por momentos resulta sencillamente hipnótico. Fluido, natural, salvaje, desgarrador, impactante… cada trazo de Pope impacta con fuerza brutal en la retina del lector, utilizando un relato de ciencia-ficción como vehículo para transmitir estas sensaciones. Ojalá Batman: Year 100 -de inminente publicación en España- coseche un éxito suficientemente significativo como para que Planeta DeAgostini Cómics, o la editorial que se tercie, publique el resto de su obra.

19.- Excalibur, de Chris Claremont y Alan Davis: una de mis colecciones preferidas, reminiscente de mis inicios como lector de cómics, por fin reeditada. Mutantes en el Viejo Continente, en una irrepetible combinación de comedia, acción y aventuras, de la mano de un Chris Claremont todavía inspirado, y un Alan Davis realmente espectacular. Por desgracia, de su ausencia en el plan editorial publicado recientemente por Panini Cómics, puede desprenderse que la continuación de esta colección, perteneciente a la línea Best of Marvel Essentials corre serio peligro. De confirmarse, teniendo en cuenta la calidad de este material, sería una verdadera lástima.

20.- Fábulas, de Bil Willingham, y Mark Buckingham: a estas alturas, poco o nada nuevo se puede añadir a lo ya comentado en numerosos foros acerca de esta colección. Willingham y Buckingham -entre otros dibujantes- nos han regalado la reformulación de los más clásicos cuentos populares, construída a partir de la actualización de personajes intemporales, pertenecientes al imaginario colectivo de generaciones de lectores. Una auténtica delicia gráfica y argumental que por méritos propios se ha consolidado como la más destacada colección del sello Vertigo, dignísima heredera de The Sandman. Para quienes tengan en mente adentrarse en el mágico mundo de Fábulas, Planeta de Agostini ha reeditado recientemente Leyendas en el exilio, tomo con el que asegura la presencia en las librerías especializadas de todas las historias hasta ahora publicadas en España.

21.- Y, El Último Hombre, de Brian K. Vaughan, Pía Guerra y Goran Sudzuka: el gran problema al que se enfrenta Brian K. Vaughan guarda ciertas similitudes con el desafío abordado por los guionistas de la serie de televisión Perdidos: ¿logrará narrar un final a la altura de la premisa inicial y desarrollo de la colección? Lo tiene complicado, aunque mantengo mi inquebratable fe en la capacidad de este portentoso guionista, con la esperanza última de que no caiga en el tópico cuando llegue el inevitable momento de poner fin a las andanzas de Yorick Brown, el último hombre vivo en La Tierra. De todas formas, con independencia del modo en que alcance la meta, le estaré eternamente agradecido por lo mucho que he disfrutado durante el camino.

22.- Astonishing X-Men, de Joss Whedon y John Cassaday: en este segundo volumen Joss Whedon y John Cassaday ha perdido buena parte de la frescura evidenciada en El Don y Peligroso, arcos argumentales que sirvieron para inaugurar este título. Pero aún así, continúan ofreciendo destellos de calidad reminiscentes de las mejores etapas de la franquicia mutante, conjugando a la perfección el clasicismo de Claremont con determinados elementos argumentales implantados por Grant Morrison -guionista que, dicho sea de paso, no es precisamente santo de mi devoción-. Una lástima que tras su vigesimocuarta entrega, a la que habría que sumar un esperado Annual, vayan a abandonar la colección. Esperemos que sus sustitutos -Warren Ellis y Simone Bianchi- estén a la altura de las circunstancias.

23.- Tim Sale: Black & White, de Richard Starkings y Tim Sale: al igual que en el caso anterior, podríamos considerar a éste como un libro de arte. Sin embargo, presenta la peculiaridad de organizarse a modo de una serie de entrevistas / conversaciones mantenidas entre Starkings y el propio Sale, donde el dibujante de Seattle -una debilidad personal, lo reconozco- analiza con detalle y profusión de anécdotas y explicaciones cada uno de las etapas de su intensa, prolífica y exitosa carrera profesional. Por supuesto, se incluyen muestras gráficas de todos sus trabajos, e incluso un par de historias inéditas. Un libro imprescindible para quienes, como yo, disfruten con el inconfundible trazo de este gran dibujante. Por cierto, la edición de Aleta, sobresaliente.

24.- Entender el Cómics, de Scott McCloud: por méritos propios, este autor se ha convertido en uno de los grandes divulgadores del mundo del cómic, habiendo preparado una trilogía de libros –Cómo hacer cómics, La revolución de los cómics y Entender los cómics– que deberían ser de obligada lectura para los amantes del medio. Además de poseer indudables aptitudes didácticas, McCloud acierta plenamente al utilizar medio que trata de analizar para demostrar empíricamente sus teorías, razonamientos, explicaciones y conclusiones, mediando una lucidez pasmosa. ¿Garantiza esta obra la plena comprensión de los cómics, entendidos como medio de expresión artística y cultural? Difícilmente puede realizarse una aseveración tan drástica, pero de lo que estoy convencido es de que Entender los cómics es un libro clave en la dignificación y divulgación del “Noveno Arte”.

25.- Pulphope, de Paul Pope: partamos de la matización de que Pulphope no es un cómic, sino un completísimo libro de arte que repasa de forma exahustiva la trayectoria de este Artista -sí, con “A” mayúscula- que durante los últimos años se ha adentrado en campos como el diseño, la ilustración publicitaria y, por supuesto, el mundo del cómic, tanto en su vertiente americana como japonesa. Además de una impresionante recopilación de ilustraciones, Pulphope recoge reflexiones realizadas por el propio autor que, examinadas de forma conjunta, terminan conformando un interesantísimo collage de influencias, opiniones, explicaciones, objetivos y motivaciones, aderedazo por una presentación a la altura del contenido. Pronto, le dedicaré la atención que merece, en forma de artículo.

Aclaración: la lista no sigue ningún tipo de orden preestablecido; para evitar hacer el post más farragoso de lo que es, he obviado determinados datos (editorial, precio, etc…) optando por incluir en cada título enlaces a reseñas o webs de editoriales donde se recojan la mencionada información.

Un saludo y hasta pronto! (eso espero)

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3 comentarios en “Lo mejor del 2007…

  1. IvánN, comentes un grave error: dejar Green Lantern justo cuando llega lo mejor!!! Insensato… 😉

    Por otra parte, reafirmarme en lo que comento al final de este artículo: “Aclaración: la lista no sigue ningún tipo de orden preestablecido”. Y es que ya bastante difícil es seleccionar los tebeos integrantes de esta lista, como para ponerlos por orden de preferencia!

    Un saludo!

  2. Muero de ganas de echarle un vistazo a Nexus y Promethea! Por otro lado, el Arkham Asylum de Morrison es un comic con muchos estratos, es cierto, pero que al final no llega a satisfacer del todo. De cualquier manera, creo que es una muy justa selección. Mucha suerte!

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