ROBIN #1, de Adam Beechen, Karl Kerschl y Freddie E. Williams II

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Edición España: Batman Presenta #2: Robin #1; Planeta DeAgostini Cómics.
Edición original: Robin # 148 a 150; DC Comics.
Guión: Adam Beechen.
Dibujo: Karl Kerschl y Freddie E. Williams II.
Entintado: Wayne Fauchner, Karl Kerschl, Prentis Rollins
Color: Guy Major y Nathan Eyring.
Formato: Comic-book trimestral, 72 págs.
Precio: 4,95 €.

Hacía mucho tiempo que, más allá de entregas publicadas en diferentes coleccionables, no me tomaba la molestia de leer la cabecera protagonizada por “el chico maravilla”. Y lo cierto es que, lejos de ser una molestia, la experiencia ha resultado bastante más amena de lo que inicialmente podía preveer.

Vaya por delante que el interés que he sentido por el personaje siempre ha sido relativo –tal vez por la nociva influencia ejercida por Burt Ward–, aunque resulta innegable que tanto Dick Grayson, como Jason Todd, y Tim Drake, han contribuido al enriquecimiento de la mitología del Caballero Oscuro. De forma muy especial, Drake se ha convertido no sólo en un escudero de garantías en la cruzada de Bruce Wayne contra el crimen gothamita, sino también en un héroe consolidado con dotes de liderazgo, tal y como demuestra de forma mensual en Jóvenes Titanes, y en su propia serie regular. Diligente, responsable, maduro, serio, y con las ideas muy claras: la primera de ellas que, lejos de pretender heredar el manto del murciélago, prefiere labrarse su propio camino, agradeciendo, eso sí, las enseñanzas y la tutela de su maestro, mentor, y ahora también, padre adoptivo.

“Un año después” de Crisis Infinita, el lector asiste a un intenso enfrentamiento entre Robin y un enemigo desconocido, en el que “el petirrojo” se lleva la peor parte. Aturdido por la brutal paliza recibida, se percata de que su rival ha huído, dejando tras de sí el cuerpo inerte de quien parece ser Batgirl. Apenas sin tiempo para digerir lo acontecido, y siendo consciente de estar presente en la escena de un crimen que a ojos de terceros parece haber cometido, la irrupción de agentes del Departamento de Policía de Gotham City le obliga a huir. Desde ese momento, Tim centrará sus esfuerzos en averiguar quién le ha tendido tan elaborada trampa, y cuáles son sus objetivos y motivaciones.

La primera sorpresa ha sido comprobar lo entretenida que resulta la narración de este enésimo whodunnit, en el que Robin tendrá que hacer uso de sus innegables dotes detectivescas para desentrañar la trama ideada contra su persona. En este punto, el guionista Adam Beechen se las apaña para que el ritmo –a un alto nivel desde la escena inicial– no desfallezca, mostrándose especialmente acertado en la interacción de Tim con Bruce y Alfred, al tiempo que, de forma más implícita que explícita, ofrece pistas acerca de en qué han invertido el último año Batman, Nightwing y Robin, ausentes de Gotham City.

Por la parte que le toca a los encargados de plasmar gráficamente los guiones de Beechem, comentar que si Karl Kerschl causa buenas impresiones, Freddie E. Williams II no le va a la zaga. Más sobrio el primero, más caricaturesco el segundo, ambos se adaptan a la perfección al tono exigido por la obra. Con el paso de las entregas, Williams II evidenciará una preocupante irregularidad, aunque por momentos, su estilo cartoon –reminiscente de Humberto Ramos, aunque más suave, menos anguloso– resulta realmente atractivo.

En resumidas cuentas, un buen tebeo, ideado sin mayor pretensión que la de entretener al lector, habiendo cumplido el objetivo con quien escribes estas líneas.

Enlace de interés: Robin: Una Luz en la Noche, por Miguel Rodríguez

Un saludo y hasta pronto! (eso espero)