Viñetas desde o Atlántico 2010

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Crónica tardía de mi semana preferida del año, a un click de distancia…

Fachada del Kiosco Alfonso, centro neurálgico del festival

 

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No me dejes nunca

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Edición original: Hemingway; Editions de Tournon-Carabas (2005).
Edición española: enero de 2008; Astiberri Ediciones.
Guión, dibujo y entintado: Jason.
Color: Hubert.
Formato: Libro encuadernado en rústica de 48 págs.
Precio: 12,00 €.

Bendita variedad, donde reside el gusto. Afortunadamente, hace bastante tiempo que vengo protagonizando una apertura de miras que ha derivado en la lectura de tebeos a los que antaño no me acercaría ni de refilón. Afortunadamente, digo, puesto que algunos de los más gratifacantes y recientes ratos de ocio derivan precisamente de propuestas que estilítica y temáticamente distan mucho de aquellas que propiciaron mis primeros acercamientos al “Noveno Arte”.

Espero que no se entiendan estas líneas como un intento de “renegar” de mis raíces tebeísticas. Nada más lejos de la realidad: vengo de disfrutar enormemente la relectura de Sinestro Corps Wars, epopeya cósmica orquestada por el siempre recomedable Geoff Johns, tengo muy recientes las gratas impresiones que me produjo el primer arco argumental de Mark Millar y Bryan Hitch al frente de Los 4 Fantásticos, y me dispongo a afrontar con entusiasmo una nueva lectura de la etapa de Ed Brubaker al frente de Batman, mi personaje fetiche. Pero no es menos cierto que de un tiempo a esta parte la necesidad de alternar lecturas “pijameras” con otras completamente diferentes, tanto en fondo como en forma, era más que acuciante. En este sentido, las recomendaciones de Toni, Fer, o Santi me han puesto sobre la pista de autores que ya forman parte de mi selecta lista de preferidos, como Frederik Peeters, Craig Thompson, Alex Robinson, Lewis Trondheim o John Arne Sæterøy, más conocido como Jason.

Precisamente hoy me dispongo a comentar una obra realizada en el año 2005 por Jason, titulada originalmente Heminghway y traducida en España con dudoso buen gusto como No me dejes nunca –la elección del título tiene su razón de ser, pero en este caso no comprendo que no se haya respetado el original–.

Siendo la mezcla y confusión de géneros uno de los rasgos distintivos del estilo del autor noruego, el lector podrá comprender la extraña premisa de este tebeo: en el París de los años 20, un variopinto grupo de conocidos profesionales de la historieta comparten penurias. Ernest Hemingway, Ezra Pound y Francis Scott Fitzgerald ponen de manifiesto sus dudas existenciales y creativas, planteándose la posibilidad de llevar a cabo un atraco para alcanzar una situación económica más desahogada.

Efectivamente, Jason convierte a estas figuras de la literatura y la poesía en dibujantes, para así reflexionar sobre las dificultades y peculiaridades inherentes a su solitaria y sacrificada profesión. Pero no contento con ello, embarca a estos personajes en su particular tributo al género negro, y en particular, al subgénero de atracos, desarrollado a través de incontables obras de ficción. Y lo hace sacando a relucir el peculiar sentido del humor y la melancolía de la que hace gala en buena parte de su bibliografía –Espera, Yo maté a Adolf Hitler, El último mosquetero, ¿Por qué haces esto? o la reciente En pocas palabras–, también caracterizada por el hecho de que sus protagonistas presenten la apariencia de animales antropomórficos de rostros constantemente impertérritos. Precisamente la aparente neutralidad, la inexpresividad, el hieratismo de los protagonistas contrasta enormemente con la facilidad de Jason para transmitir sentimientos y sensaciones desarrollados en base a puntos de partida y situaciones reconocibles como lugares comunes de la ficción. Lugares que por la inserción de elementos y situaciones extrañas, pasan a formar parte de un universo muy particular, trufado de una surrealista comicidad y eterna melancolía.

Estilísticamente, en esta obra podemos continuar apreciando la aparente sencillez del trazo de Jason, lineal, casi esquemático, al que los colores de Hubert le sientan de maravilla. Rasgos acentuados y llevados al extremo por una composición de página invariable –3 viñetas de ancho por 3 de alto– y una narración que, pese a un desenlace que presenta alternancia de los puntos de vista de diferentes personajes, resulta en todo momento clara y fluida.

Un tebeo extraño, altamente recomendable y muy representativo del estilo de un autor del que pronto comentaré buena parte de su interesante bibliografía…

Un saludo y hasta pronto! (eso espero)

Proceso creativo: Cameron Stewart

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Aquellos que estamos interesados en conocer al detalle el proceso creativo oculto tras las páginas de los tebeos tenemos una razón más para congratularnos por la continua expansión de la red de redes, y de la creación de ese impagable cajón de sastre llamado Youtube. A las cada vez más frecuentes entrevistas publicadas en medios especializados, hay que sumar la iniciativa de algunos autores que se animan a grabar vídeos explicativos del desarrollo de las diferentes fases de realización de un cómic, posteriormente publicados en la popular página web que durante el último lustro ha revolucionado Internet.

Uno de esos autores es Cameron Stewart, historietista natural de Toronto (Ontario, Canadá) al que muchos lectores comenzamos a conocer como sucesor de Darwyn Cooke o Brad Rader en el relanzamiento de Catwoman, orquestado por Ed Brubaker. Su inconfundible estilo, de reminiscencias cartoon, cautivó al guionista escocés Grant Morrison, hasta el punto de convertirse en uno de sus colaboradores habituales. Así lo acreditan tebeos como Los siete soldados de la victoria: Manhattan Guardian, la bizarra Seaguy o un reciente arco argumental de Batman and Robin, divertidísima y popera vuelta de tuerca del mito del Hombre Murciélago, cuya edición española ha comenzado a publicarse esta misma semana. Una apretada agenda en la que también han tenido cabida El otro bando, miniserie guionizada por Jason Aaron para Vertigo, o proyectos más personales como The Apocalipstix o Sin Titulo, serie on line por la que ha sido galardonado a los Premios Eisner 2010 en la categoría de Mejor Cómic Digital.

Afortunadamente, entre tanto encargo Stewart logra sacar tiempo para grabar vídeos como el que recupero a cotinuación, en el que a través de comentarios insertados en las imágenes, explica la fases de dibujo y entintado por las que pasa cada una de las páginas que dibuja. Comentar que en este enlace encontraréis una nueva muestra de este proceso, estando ambos vídeos centrados en el entintado del arco argumental Blackest Knight de la colección Batman and Robin que, si no me fallan las cuentas, se publicará en su edición española durante el mes de septiembre del presente año.

De los comentarios del vídeo, se desprende que Stewart dibuja en soporte digital, empleando el programa informático Manga Studio. A continuación, imprime el resultado en tonalidades de azul claro en páginas sobre las que posteriormente realiza el entintado. Pero para conocer un poco más el paso a paso de este proceso, así como los materiales empleados, conviene echar un vistazo a esta entrada del blog personal del dibujante canadiense, siendo especialmente revelador el fragmento que sigue a continuación, traducido con cierta libertad:

Utilizo una tableta gráfica Wacom Cintiq y Photoshop para hacer los bocetos. Ésto me permite usar múltiples capas digitales para refinar el dibujo en lugar de malgastar papel. Una vez que el dibujo digital está completo, lo imprimo y empleo una caja de luz para preparar una versión final entintada. Todavía prefiero entintar con rotulador sobre papel en lugar de 100% digital, ya que tengo un mayor control sobre el rotulador y disfruto teniendo físicamente el material gráfico, que puedo conservar o vender. Entinto con Faber-Castell Pitt Brush (N. del T: aunque ésta es la denominación empleada por el autor, atendiendo a las imánges del vídeo juraría que se trata de un Faber-Castell Pitt artist pen B; el “brush” alude a la apariencia de pincel de la punta del rotulador, y a que la marca fabricante identifica así este tipo de artículos) y Staedtler Pigment Liner en papel Bond blanco. Casi nunca utilizo lápiz, ya que me gusta mantener los dibujos lo más limpios posibles.

Para dar por terminada la presente entrada, cabe añadir una nueva ración de enlaces que, en esta ocasión, dirigen a diferentes entrevistas concedidas por Cameron Stewart en las que además de comentar el proyecto de turno, explica las peculiaridades de sus colaboraciones con Grant Morrison: Comic Vine, Comic Book Daily, Comic Book Resources e IGN, en su versión británica.

Un saludo y hasta pronto! (eso espero)