When the man comes around

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“And I heard, as it were, the noise of thunder: One of the four beasts saying: “Come and see.” And I saw. And behold, a white horse.

There’s a man goin’ ‘round takin’ names. An’ he decides who to free and who to blame. Everybody won’t be treated all the same. There’ll be a golden ladder reaching down. When the man comes around.

The hairs on your arm will stand up. At the terror in each sip and in each sup. For you partake of that last offered cup, Or disappear into the potter’s ground. When the man comes around.

Hear the trumpets, hear the pipers. One hundred million angels singin’. Multitudes are marching to the big kettle drum. Voices callin’, voices cryin’. Some are born an’ some are dyin’. It’s Alpha’s and Omega’s Kingdom come.

And the whirlwind is in the thorn tree. The virgins are all trimming their wicks. The whirlwind is in the thorn tree. It’s hard for thee to kick against the pricks.

Till Armageddon, no Shalam, no Shalom. Then the father hen will call his chickens home. The wise men will bow down before the throne. And at his feet they’ll cast their golden crown. When the man comes around.

Whoever is unjust, let him be unjust still. Whoever is righteous, let him be righteous still. Whoever is filthy, let him be filthy still. Listen to the words long written down, When the man comes around.

Hear the trumpets, hear the pipers. One hundred million angels singin’. Multitudes are marchin’ to the big kettle drum. Voices callin’, voices cryin’. Some are born an’ some are dyin’. It’s Alpha’s and Omega’s Kingdom come.

And the whirlwind is in the thorn tree. The virgins are all trimming their wicks. The whirlwind is in the thorn tree. It’s hard for thee to kick against the pricks.

In measured hundredweight and penny pound. When the man comes around.

And I heard a voice in the midst of the four beasts, And I looked and behold: a pale horse. And his name, that sat on him, was Death. And Hell followed with him.”

Tremenda la voz casacada de un Johnny Cash heptagenario advirtiéndonos del Apocalipsis, y tremendos los títulos de crédito iniciales de Dawn of the Dead (Amanecer de los muertos, en España), notable opera prima de Zack Snyder (300, Watchmen). Que los habituales disculpen esta insulsa divagación.

Un saludo y hasta pronto! (eso espero)

HARD CANDY, de David Slade

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Director: David Slade.
Guionista: Brian Nelson.
Actores: Ellen Page, Patrick Wilson, Sandra Oh, Odessa Rae y Gilbert John.
Producción: Paul G.Allen, Michael Caldwell,…
Género: thriller psicológico.
Duración: 103 min.
Nacionalidad: USA (2005).

En contadas ocasiones, la enorme pantalla blanca del cine abandona su habitual discurso apático y reiterativo para sorprender al espectador, aturdido e indefenso por no estar acostumbrado a discursos en los que tengan cabida las dosis de originalidad, talento y atrevimiento que bien merecería el desembolso del precio de una entrada. Todos los requisitos enumerados con anterioridad los reúne Hard Candy, meritoria opera prima de David Slade, absoluta triunfadora del pasado Festival Internacional de Cine Fantástico y de Terror de Sitges (Mejor Película, Mejor Guión y Premio del Público).
Partiendo de la importancia que en este caso adquiere el factor sorpresa, obviaré toda tentación de desgranar el desarrollo de su trama, limitándome a comentar a grandes rasgos aquellos puntos que a mi juicio destacan entre el conjunto de la obra.

SINOPSIS: "Después de 3 meses conversando en un chat de Internet, Jeff y Hayley deciden concertar una cita. Ambos parecen conectar bien y compartir los mismos gustos e inquietudes.  El problema reside en que Hayley tiene 14 años y Jeff pasa de los 30. ¿Cuál es la intención de cada uno?"

Durante 103 minutos, apenas cinco personajes desfilan por la gran pantalla, recayendo todo el peso de la cinta sobre el excepcional dúo protagonista, conformado por unos inspiradísimos Ellen Page y Patrick Wilson. Apoyándose en un montaje casi teatral, Slade huye de artificios, recurriendo a una estética sobria en la que, exceptuando un par de escenas en las que evidencia su formación en el campo de los vídeos musicales, no caben las excentricidades ni excesos tan propios del cine contemporáneo.

Más allá de una estética adecuada, y un guión sólido, la gran virtud de Hard Candy reside en la creación de una atmósfera inquietante, opresiva, desasosegadora y terrorífica, transmitida eficazmente al espectador, quien asiste a un inusual despliegue de audacia que tiene como resultado el mantenerle aferrado a su asiento mientras se desarrolla una trama en la que, como suele decirse en estos casos, nada es lo que parece. Para lograr este resultado se recurre a la reducción de los escenarios, desarrollándose la mayor parte del film en la casa de Jeff, la utilización de primerísimos planos, estóicamente soportados por los protagonistas, y a un guión que en lugar de esforzarse por atar todos los cabos, permite que el espectador se forme su propia idea acerca de cómo encaja este escabroso puzzle. Y lo cierto es que la marcada intención de cederle protagonismo al espectador se acentúa aún más si cabe en las escenas más impactantes, optando por la insinuación en detrimento del exhibicionismo gratuito propio de otras obras del género. Definitivamente, no hay nada más terrorífico que la imaginación del ser humano.

Pero todo este dechado de virtudes quedarían en mera anécdota de no haber contado con el talento de dos actores que deslumbran con sus magistrales interpretaciones, reflejando a la perfección, y sin caer en lo hiperbólico, la candidez, la inocencia, la sorpresa, el poder, la angustia, el miedo, o la ira, que requiere cada situación. Mención especial merece Ellen Page, con una presencia sencillamente alucinante. Sin lugar a dudas, ambos actores darán que hablar.

En resumidas cuentas: un debut muy prometedor de Slade, quien con su talento, clase, y elegancia aborda un peliagudo tema sin caer en lo grotesco, logrando firmando una de las más gratas sorpresas que nos han ofrecido las carteleras durante este año. Tan recomendable como no apta para mentes impresionables.

Como curiosidades, comentar por una parte lo ilustrativo que resulta el precioso cartel de la película, y por otro la doble conexión de este film con el mundo de los cómics, no en vano Ellen Page interpreta a Kitty Pryde/Gatasombra en X-Men 3, y David Slade dirigirá la adaptación conematográfica de 30 Días de Noche, novela gráfica de Steve Niles y Ben Templesmith.

Un saludo y hasta pronto! (eso espero)

HARD CANDY, de David Slade

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Director: David Slade.
Guionista: Brian Nelson.
Actores: Ellen Page, Patrick Wilson, Sandra Oh, Odessa Rae y Gilbert John.
Producción: Paul G.Allen, Michael Caldwell,…
Género: thriller psicológico.
Duración: 103 min.
Nacionalidad: USA (2005).

En contadas ocasiones, la enorme pantalla blanca del cine abandona su habitual discurso apático y reiterativo para sorprender al espectador, aturdido e indefenso por no estar acostumbrado a discursos en los que tengan cabida la audacia, el talento y el atrevimiento que bien merecería el desembolso del precio de una entrada. Todos los requisitos enumerados con anterioridad los reúne Hard Candy, meritoria opera prima de David Slade, absoluta triunfadora del pasado Festival Internacional de Cine Fantástico y de Terror de Sitges (Mejor Película, Mejor Guión y Premio del Público).

SINOPSIS: “Después de 3 meses conversando en un chat de Internet, Jeff y Hayley deciden concertar una cita. Ambos parecen conectar bien y compartir los mismos gustos e inquietudes.  El problema reside en que Hayley tiene 14 años y Jeff pasa de los 30. ¿Cuál es la intención de cada uno?”

Partiendo de la importancia que en este caso adquiere el factor sorpresa, obviaré toda tentación de desgranar el desarrollo de su trama, limitándome a comentar a grandes rasgos aquellos puntos que a mi juicio destacan entre un conjunto de la obra. 

Durante 103 minutos, apenas cinco personajes desfilan por la gran pantalla, recayendo todo el peso de la cinta sobre el excepcional dúo protagonista, conformado por unos inspiradísimos Ellen Page y Patrick Wilson. Apoyándose en un montaje casi teatral, Slade huye de artificios, recurriendo a una estética sobria en la que, exceptuando un par de escenas en las que evidencia su formación en el campo de los vídeos musicales, no caben las excentricidades ni excesos tan propios del cine contemporáneo.

Pero más allá de una estética adecuada, y un guión sólido, la gran virtud de Hard Candy reside en la creación de una atmósfera inquietante, opresiva, desasosegadora y terrorífica, transmitida eficazmente al espectador, quien asiste a un inusual despliegue de audacia que tiene como resultado el mantenerle aferrado a su asiento mientras se desarrolla una trama en la que, como suele decirse en estos casos, nada es lo que parece. Para lograr este resultado se recurren a la reducción de los escenarios, desarrollándose la mayor parte del film en la casa de Jeff, la utilización de primerísimos planos, estóicamente soportados por los protagonistas, y a un guión que en lugar de esforzarse por atar todos los cabos, permite al espectador formarse su propia idea acerca de cómo encaja este escabroso puzzle. Y lo cierto es que la marcada intención de cederle protagonismo al espectador se acentúa aún más si cabe en aquellas escenas que podríamos calificar como más desagradables, optando por la insinuación en detrimento del exhibicionismo gratuito propio de otras obras del género. Definitivamente, no hay nada más terrorífico que la imaginación del ser humano.

Pero todo este dechado de virtudes quedarían en mera anécdota de no haber contado con el talento de dos actores que aportan sus magistrales interpretaciones, la candidez, la inocencia, la sorpresa, el poder, la angustia, el miedo, o la ira sin caer en lo hiperbólico. Mención especial para Ellen Page, con una presencia sencillamente alucinante. Sin lugar a dudas, ambos actores darán que hablar.

En resumidas cuentas: un debut muy prometedor de Slade, quien con su talento, clase, y elegancia aborda un peliagudo tema de forma magistral, firmando una de las más gratas sorpresas que nos han ofrecido las carteleras durante este año. Tan recomendable como no apta para mentes impresionables.

Como curiosidades, comentar por una parte lo ilustrativo que resulta el precioso cartel de la película, y por otro la doble conexión de este film con el mundo de los cómics, no en vano Ellen Page interpreta a Kitty Pryde/Gatasombra en X-Men 3, y David Slade dirigirá la adaptación conematográfica de 30 Días de Noche, novela gráfica de Steve Niles y Ben Templesmith.

Un saludo y hasta pronto! (eso espero)

Opinando sobre El Código Da Vinci

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Sábado por la tarde. Jornada ociosa. Tras darle un par de vueltas al asunto, decidimos ir al cine a ver El Código Da Vinci. Pocas esperanzas tenía puestas en la superproducción hollywoodiense dirigida por el siempre sospechoso Ron Howard, y protagonizada por el cargante Tom Hanks. Pero es lo que tiene consensuar las decisiones…

Previo pago de 4'50 euros, y tras 2 horas y media de proyección, soy incapaz de definir la película con una sola palabra, así que en un alarde de generosidad, no ahorraré en calificativos:  Lenta. Aburrida. Agobiante.  Cansina. Fría. Arrítmica. Anticlimática. Vulgar. Agotadora. Intrascendente. Pretenciosa. Pesada. Rutinaria. Efímera. Olvidable. Cargante. Repetitiva. Torpe. Vacía. Acartonada. Soporífera. Inverosimil. Desesperante. Mediocre. Pomposa. Somnífera. Insufrible. Fallida. Infumable. Nefasta. Lamentable.

Un saludo y hasta pronto! (eso espero)

LA MALDICIÓN DEL ESCORPIÓN DE JADE, de Woody Allen

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Dirección y guión: Woody Allen.
Intérpretes: Woody Allen, Dan Aykroyd, Helen Hunt, Elizabeth Berkley, Brian Markinson, Wallace Shawn, David Ogden Stiers, Charlize Theron, Greg Stebner, …
Fotografía: Zhao Fei.

Montaje: Alisa Lepselter.

Producción: Woody Allen y Letty Aronson.
Duración: 103 min.

Nacionalidad: USA.

Como viene siendo habitual desde hace tiempo, la tarde de año nuevo la pasé disfrutando de una buena película, en inmejorable compañía. La escogida en esta ocasión fue La Maldición del Escorpión de Jade, obra de ese pequeño gran genio llamado Woody Allen. Entremos en materia…

SINOPSIS: "C.W. Briggs, investigador de seguros en el Nueva York de 1940, afronta con desagrado las innovaciones implantadas en su departamento por la nueva experta en eficiencia de la empresa, Betty Ann Fitzgerald. Por si ello fuera poco, Briggs debe afrontar la investigación de una serie de desconcertantes robos, y si bien este inefable sabueso alardea continuamente de comprender la mente criminal, los poderes del Escorpión de Jade complicarán sobremanera este misterioso caso".

Allen nos traslada a La Gran Manzana de los años 40 para narrar una agradable comedia con una delirante trama detectivesca como telón de fondo. Partiendo de situaciones y personajes que rinden homenaje de forma indisimulada a algunos de los más memorables clásicos del cine negro y de la comedia americana, el director neoyorquino dirige con su habitual buen hacer a un solvente e inspirado reparto, encabezado por el propio Allen, y secundado por Dan Aykroyd, Helen Hunt o Charlize Theron.

Si a ello le sumamos unos brillantes diálogos, y situaciones de lo más cómicas, sólo cabe decir que Allen logra firmar un divertidísima película que, si bien no alcanza la perfección de muchas de las joyas que pueblan su dilatadísima filmografía, su visionado resulta una muy agradable forma de comenzar el 2006.

Un saludo y hasta pronto! (eso espero)

P.D.: Constantinopla!…Madagascar! 😉

DONNIE DARKO, de Richard Kelly

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Dirección y guión: Richard Kelly.
Actores: Jake Gyllenhaal, Jena Malone, Patrick Swayze, Maggie Gyllenhaal, Drew Barrymore, Katharine Ross, Noah Wyle.
Producción: Sean Mckittrick, Hunt Lowry, Casey La Scala, Nancy Juvonen.
Música: Michael Andrews.
Fotografía: Steven Poster.
Duración: 113 minutos.
Nacionalidad: USA; 2001.
Tras disfrutar recientemente con un 2º visionado de Donnie Darko, no puedo dejar de preguntarme cómo es posible que, la que a mi entender es una de las historias más sorprendentes proyectadas en una sala de cine en los últimos años, haya pasado desapercibida para el gran público. En primer lugar, conozcamos al director de esta genial película:
Richard Kelly, nacido el 28 de marzo de 1975 en Newport News (Virginia, USA), cursó sus estudios de cine en la University of Southern California, licenciándose en el año 1997. Tras filmar los cortometrajes The Goodbye Place y Visceral Matter, en 2001 se embarcó en su propio proyecto como autor completo (guión y dirección): Donnie Darko.
Pese a no obtener grandes cifras de recaudación, la cinta se convirtió de forma casi inmediata en un film de culto, y el director, ante la avalancha de teorías relativas a la interpretación del significado de su opera prima, decidió estrenar en 2004 Donnie Darko: The Director’s Cut, en la que además de retocar digitalmente determinadas escenas, incluyó metraje adicional.
En 2005 escribió los guiones de Domino, dirigida por Tony Scott; y The Box , de Eli Roth. Actualmente está enfrascado en la fase de post-producción de su esperadísimo 2º proyecto como director: Southland Tales.
textoalternativoSINOPSIS: “Donnie es el perfecto chaval americano, dotado de gran inteligencia e imaginación. Tras escaparse por los pelos de una muerte casi segura, al caer encima de su casa el motor perdido de un avión, comienza a experimentar alucinaciones que le llevarán a actuar como no lo había hecho jamás y a descubrir un mundo insólito a su alrededor.
Frank, el extraño ser que lo sacó a tiempo de su habitación, le avisa de que el mundo se acabará en 28 días. A medida que Donnie explora su nueva vida y el amor, descubrirá los secretos del universo que le permitirán cambiar el tiempo y destino”.

Con apenas 26 años, Kelly firmó un alucinante debut, logrando construir una imaginativa historia cuyo mayor mérito radica en la plasmación de una atmósfera inquietante, por momentos espeluznante (sin ser una película de terror, en el sentido estricto de la palabra), y por encima de todo, sorprendente. En palabras del director “mi visión original fue siempre una especie de relato épico de ciencia ficción”, y aunque finalmente, debido a razones presupuestarias, tuvo que renunciar a parte de su pretensión inicial, el resultado bien ha valido la pena.

textoalternativoEl estupendo elenco de actores pone muchísimo de su parte: desde un tan impresionante como perturbador Jake Gyllenhaal, pasando por Mary McDonnell, un recuperado Patrick Swayze, Noah Wyle (el incombustible Dr. John Carter en la genial serie de T.V. Urgencias), Maggie Gyllenhaal (hermana de Jake) o Drew Barrymore, cuyo apoyo económico fue imprescindible para que este proyecto viera la luz. Todos completan actuaciones inspiradísimas, llenas de matices y ricas en detalles.

De una forma más que acertada, la película combina detalles de distintos géneros: desde la ciencia-ficción, al terror, pasando por la intriga, salpicado el conjunto con un negrísimo sentido del humor aplicado diligentemente con la finalidad de ofrecer una mordaz crítica social. Todo ello aderezado con una estupenda banda sonora, recopilatoria de clásicos de los años 80.

Cautivadora, impactante, sorprendente, enrevesada, inquietante, divertida, sombría, brillante… ¡¡IMPRESCINDIBLE!! Una de las mejores películas de los últimos años, y sin duda, una de mis favoritas.

Un saludo y hasta pronto! (eso espero)

Aclaración: añado sendos links a las muy recomendables página web oficial, en su versión americana y española.

STEAMBOY, de Katsuhiro Ôtomo

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Dirección: Katsuhiro Ôtomo.
Guión:Sadayuki Murai y Katsuhiro Ôtomo.
Fotografía: Takeshi Seyama.
Música: Steve Jablonsky.
Productora: Screen Gems & Steamboy Commitee.
Titulo V.O.:Steamboy.
Género: animación.
Nacionalidad: Japonesa.
Duración: 126 min.
Año de Producción: 2004.

Hay experiencias que marcan la vida de una persona. En mi caso, y desde la perspectiva de un aficionado al mundo del cine, el visionado de Akira fue una de ellas.
El concepto de cinta de animación que tiene un chaval de 12 años es, por regla general, bastante limitado, y asistir como espectador a la proyección de esa obra maestra cambió por completo mi percepción sobre un género que, más allá de clichés, tópicos y prejuicios reiterados a lo largo de los años, ofrece posibilidades sólo limitadas por el talento y la imaginación de los autores.
Partiendo de esta base, y siempre según mi opinión, todo proyecto de animación encabezado por Ôtomo se merece, como mínimo, la oportunidad de ser visionada, más allá de que su resultado final sea más o menos satisfactorio. Dicho lo cual, entremos propiamente en lo que viene a ser la reseña de la película:
SINOPSIS: “Ambientada en la Inglaterra victoriana, esta historia épica de aventuras trata sobre un joven inventor llamado Ray. Un día, éste recibe una misteriosa bola metálica de su abuelo Lloyd, un gran científico. A partir de ese momento Ray entra en un mundo de increíble intriga y aventura. La bola metálica resulta ser una llave secreta a una fuerza de incomparable poder. Pero existen poderosas instituciones que desean apoderarse de la llave y la lucha por hacerse con ella será por tierra, mar y aire. Ray se embarca en la más excitante aventura de su vida”.
Pese a no alcanzar las cotas de calidad de la genial Akira, Steamboy es un claro ejemplo de hasta que punto la aplicación coherente de las más modernas técnicas de animación pueden justificar, independientemente de la mayor o menor entidad del guión, pagar lo que vale la entrada del cine.

A lo largo de sus 126 minutos de duración, Ôtomo narra una curiosa historia centrada en los peligros del progreso y de la tecnología cuando son utilizados para fines inapropiados. Desde la óptica de Ray, joven curioso e inquieto, heredero de un talento especial para la mecánica, visitamos un Londres del S.XIX, remodelado en base a la estética Steampunk (subgénero de ficción especulativa situado en emplazamientos históricos alternativos. Más información, aquí).

La atractiva premisa inicial carece de las implicaciones y de la profundidad de otras obras del genial director nipón, posiblemente debido a la conveniencia de adaptar el estilo de Ôtomo a un sector más amplio del público potencial. Pero ello no obsta para que tanto el espectador aficionado al anime, como los novatos en estas lides, disfruten por igual de un apabullante despliegue visual e imaginario, al alcance de pocos autores.
Espectacular, divertida, sorprendente, algo ingenua y predecible por momentos, pero siempre recomendable, Steamboy supone un paso más allá dentro del siempre reivindicable, y tan a menudo denostado género animado. Una joya que por méritos propios merece entrar en el panteón de las obras de la animación. ¡No os la perdáis!
Un saludo y hasta pronto! (eso espero)