Quique González & La Aristocracia del Barrio (Madrid, 30/12/2008)

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Servidor no puede negar que por lo que a referentes culturales respecta, siento especial predilección por la oferta procedente de países anglosajones. Espero que no se entienda como una afirmación esnobista, ni como un desprecio hacia la producción patria, sino tan sólo como la constantación de una opinión personal derivada de mis experiencias: el cine, la televisión, la literatura, los cómics y la música que más conectan a un nivel alejado de lo racional con quien escribe estas líneas procede o de las islas británicas, o de tierras estadounidenses. El musical es un ejemplo paradigmático: Bruce Springsteen, Bob Dylan, The Rolling Stones, Led Zeppelin, Deep Purple, The Who, Jimmi Hendrix,  AC / DC, Jeff Buckley, Rage Against The Machine, Muse, Ryan Adams, Radiohead, Ocean Colour Scene, The Black Crowes, Pearl Jam, etc…

La cuestión es que, en lo que al Arte se refiere, el componente subjetivo, emocional e irracional es tan potente, que cualquier prejuicio posible se derrumba en cuanto surge ese momento mágico, esa conexión que muy de vez en cuando alcanza al espectador/lector/oyente. Hace apenas un par de años me trasladé a Madrid, facilitando sumamente la transición el hecho de que durante mi primer año en la capital compartí piso con tres de mis mejores amigos, dos de ellos melómanos empedernidos, con los discos duros de sus portátiles rebosantes de todo tipo de música. Entre dicho compendio, el madrileño Quique González. Efectivamente, se produjo esa conexión: uno tras otro, disfruté con Personal, Salitre 48, Pájaros mojados, Kamikazes enamorados, La noche americana, Ajuste de cuentas y más recientemente, Avería y redención #7. Siete discos, cada cual mejor, en los que el cantautor rigurosamente, compone e interpreta sus propias canciones evidencia el porqué en numerosas entrevistas saca a colación nombres como los de Bob Dylan, Neil Young, Tom Petty, o Van Morrison, al ser interrogado acerca de sus preferencias e influencias musicales. Tomando elementos de la mejor tradición americana, y alejándose precisamente de la acepción más habitual que en nuestras tierras recibe el término cantautor, se las apaña para poner en práctica un estilo “…personal e intranferible…“, regalándonos inspirados versos cargados de talento y sensibilidad. Un artista con todas las de la ley.

La cuestión es que, por una sucesión de infortunios, casualidades y coincidencias, todo parecía indicar que me estaba vedado presenciar una actuación en directo de Quique González. Pero el pasado 30 de diciembre, el gafe se rompió, siendo testigo del indudable carisma de un tipo que, pese a una aparente timidez, sobre el escenario refrendó y dejó corta la inmejorable opinión que guardaba acerca de su talento. Luciendo una camisa imposible, y acompañado del guitarrista Javier Pedreira, el bajista Jacob Reguillón y el batería Karlos Aranzegui La Aristocracia del Barrio, agradeció con creces el entusiasmo de un publico que durante tres noches casi consecutivas abarrotó la Sala Joy Eslava, celebrando por todo lo alto diez años de carrera profesional, y el final de una gira que parece anticipar cambios que se materializarán en un nuevo disco. Sencillo, humilde, por momentos visiblemente emocionado, repasó algunas de sus canciones más conocidas, alternando temas de una sensibilidad brutal, con otros tremendamente cañeros, hasta conformar un repertorio casi perfecto.

Tras dos horas, y mediando la petición de los responsables de la sala, finalizo un gran concierto. Deseando estoy de que nos deslumbre con un nuevo trabajo, de poder verle de nuevo en directo y de que algún día se reconozca en su justa medida su aportación a un panorama musical nacional un tanto desolador. Complicado lo tiene, habida cuenta de lo minoritaria y ¿”poco comercial”? que parece su propuesta. Mientras tanto, me consuelo con los siete maravillosos discos grabados hasta la fecha, entre los que podemos encontrar buena parte de las canciones que detallo a continuación, interpretadas en este inolvidable concierto…

Set list: Pájaros Mojados, Vidas Cruzadas, Caminando en círculos, Kamikazes enamorados, Polvo en el Aire, Palomas en la 5ª, Me agarraste, El campeón, Nos invaden los rusos, Avería y redención, Rompeolas, Suave es la noche, Avión en tierra, Reloj de plata, La luna debajo del brazo, Dos tickets, Miss camiseta mojada, I’m coming, Se nos iba la vida, Backstage, Hotel Los Angeles, Hay partida; Bises: Avión en Tierra, Pequeño rock and roll, Calles de Madrid, Te lo dije, La ciudad del viento, Cuando éramos reyes, Y los conserjes de noche.

Un saludo y hasta pronto! (eso espero)

Bruce Springsteen & The E-Street Band (Madrid, 17/07/2008)

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Hay sensaciones y experiencias vividas acerca de las cuales es muy complicado escribir, básicamente porque las palabras nunca podrán hacerles justicia. El pasado jueves, en el Estadio Santiago Bernabéu tuve la oportunidad de reencontrarme con un viejo “amigo”, que desde mis 14 años le ha puesto banda sonora a algunos de los momentos más intensos de mi vida. Vaya por delante que nunca un escrito colgado en este rincón de la red de redes estuvo más condicionado, pues la fascinación que siento por la música de Bruce Springsteen escapa a toda explicación lógica, para encontrar su justificación en ámbitos irracionales y emocionales.

Durante los últimos años he tenido la fortuna de asistir a conciertos de gente como The Rolling Stones, Bob Dyan, Iggy Pop, Pearl Jam, o Muse, entre otros, pero lo cierto es que el listón estaba realmente alto desde que el 9 de abril de 1999, en el Palau Sant Jordi de Barcelona, tuve la oportunidad de cumplir un sueño: asistir a un concierto de Bruce Springsteen. La ocasión era realmente especial -inicio de la gira europea, y reencuentro con la E-Street Band-, y el repertorio rozó la perfección durante las más de dos horas y media de concierto.

Nueve años y tres meses más tarde, el reencuentro fue sencillamente espectacular: en un Estadio Santiago Bernabéu lleno hasta la bandera, una de las mejores bandas de la historia del Rock deslumbró a 60.000 espectadores cómplices de una celebración en la que, dejando a un lado artificiosos montajes tras los que se diluye la verdadera esencia de la música -lo reconozco, ésta es una opinión muy personal-, primaba una irrepetible conexión entre el artista y su público. Un derroche de enérgica y vibrante generosidad prolongado durante tres horas en las que grandes éxitos del “Jefe” sonaron -tronaron- en la capital, destacando sobremanera una preciosa versión de la irrepetible Jungleland.

Y como incomparable colofón, una delirante versión del clásico de The Beatles Twist & Shout. Desde aquí, plenamente consciente de que nunca llegarán a recibirlo, mi eterno agradecimiento a Bruce Springsteen, Patti Scialfa, Nils Lofgren, Steve Van Zandt, Garry Tallent, Clarence Clemons, Soozie Tyrell, Charles Giordano (en sustitución del malogrado Danny Federici), Roy Bittan, y Max Weinberg. Por más de treinta años sobre los escenarios. Por reinvindicar contracorriente un estilo de música imperecedero. Por tantas y tan míticas canciones. Por una noche inolvidable.

Set list: Night, Radio Nowhere, Lonesome Day, The Promised Land, Spirit in the NIght, Summertime Blues,Brilliant Disguise, The River, Cover Me, Trapped, No Surrender, Out in the Street, Because the Night, Cadillac Ranch, Livin’ in the Future, Mary’s Place, Tunnel of Love, The Rising, Last to Die, Long Walk Home, Badlands, Jungleland, Seven Nights to Rock, Born to Run, Bobby Jean, Dancing in the Dark, American Land, Twist and Shout.

Un saludo y hasta pronto! (eso espero)

PAMMHG! #2

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Ángel Jiménez, administrador del portal PAMMHG! (Pues A Mí Me Ha Gustado!) me hace llegar el comunicado que sigue a continuación, en relación a la publicación de la segunda entrega de la revista digital homónima. Os dejo con dicho comunicado, no sin antes aprovechar la ocasión para felicitar a todos los que hacen posible la existencia de una web que en muy poco tiempo ha logrado convertirse en todo un ejemplo de dinamismo y participación, dentro del panorama comiquero-bloggero nacional.

Un saludo y hasta pronto! (eso espero)

Nos complace anunciar la salida del segundo número de la revista digital de nuestro foro PAMMHG. Los que ya tuvieron la oportunidad de disfrutar nuestro primer ejemplar se percatarán de que han transcurrido casi siete meses desde que aquél viera la luz, un plazo mayor del que nos habíamos planteado en un principio. Pero que nadie piense que ha sido por abandono de la idea, sino por las dificultades que ha conllevado encontrar el tiempo necesario para su realización, pues la actividad que genera el propio foro diariamente (más las obligaciones personales de cada miembro) nos han tenido absorbidos estos meses.

Por fin hemos podido darle al segundo número de la revista el impulso que necesitaba para salir adelante, y eso ha conllevado consigo una profunda reestructuración del concepto inicial, cuyo efecto más notorio y visible está en su número de páginas, con una mayor diversificación de contenidos y el esfuerzo por conseguir una participación más activa de los usuarios del foro en la elaboración de la misma. A la vez, hemos redefinido el aspecto de la revista para acompañar todos estos cambios. Todo para confeccionar la revista que a nosotros nos hubiera gustado leer.

El núcleo principal de este número lo constituye un extenso dossier sobre el Universo DC y sus distintas Crisis y Multiversos, coincidiendo con la edición ABSOLUTE de CRISIS EN TIERRAS INFINITAS por parte de Planeta, de la que además sorteamos un ejemplar cuyas bases se encuentran dentro de la revista. El resto de la información se completa con artículos de otros géneros del cómic como los dedicados a NANA o NEXUS, y en el apartado audiovisual, desgranamos la nueva serie de TV STUDIO 60 y exploramos el mundo del cine con los artículos dedicados a GRINDHOUSE y el nuevo DVD de BLADE RUNNER. No podía faltar tampoco una selección de las mejores reseñaas del foro (la característica más reconocible del PAMMHG) y otras colaboraciones de los usuarios más inquietos y activos del mismo.

Esperamos que los cambios y contenidos de este número sean de vuestro agrado, con el compromiso nuestro de seguir mejorando en cada entrega y mantener una periodicidad más estable.

El día en que fui a un concierto de Pearl Jam

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Difícil tarea la que me he autoimpuesto, pues roza lo imposible describir con palabras lo vivido el pasado 7 de septiembre en el Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid. No todos los días se cumple un sueño (un sueño de carácter no trascendental, por supuesto), como es el caso de asistir a un concierto de Pearl Jam. Por ello, el mero hecho de rememorar las más de 2 horas de explosión de alegría, júbilo y desenfreno continuado, hace que se me pongan los pelos de punta.

No soy de los que llevan media vida asisitiendo a grandes conciertos, pero lo cierto es que pese a que mi primer gran evento lo viví con 17 años (hace ocho), no me puedo quejar: debuté con The Rolling Stones en el Estadio Municipal de Balaídos (Vigo) un 18 de julio de 1998, para posteriormente asistir al que hasta la fecha ha sido el concierto de mi vida, el de Bruce Springsteen & The E-Street Band, en el Palau Sant Jordi de Barcelona, el 9 de abril de 1999. Más tardee llegarían Bob Dylan, The Cure, Massive Attack, The Chemical Brothers, Muse, Iggy Pop & The Stooges, Lou Reed o The Darkness, todos ellos en Los Conciertos del Nuevo Milenio, tres intensas jornadas de brutales conciertos organizados con motivo del Xacobeo 2004 en Santiago de Compostela.

Pero si había dos grupos que ansiaba ver en directo, y se me resistían, eran Pearl Jam y The Black Crowes, junto a Springsteen, los Stones y Led Zeppelin, las columnas sobre las que se sustentan mis gustos musicales. De modo que en cuanto tuve conocimiento de la inminente gira europea de Pearl Jam, lo tuve claro: era la ocasión perfecta. Transcurridos 5 años desde la última visita de la banda de Seattle a nuestro país, se dio a conocer que Badalona, Vitoria y Madrid serían las 3 ciudades afortunadas que disfritarían con sus decibelios de calidad. Sin dudarlo, me lance a mi pc, haciendo uso de la bendita red de redes para asegurarme un puesto entre los elegidos que asistirían al concierto que tendría lugar en el madrileño Palacio de los Deportes.

Los comentarios acerca de la gira estaban siendo positivos, lo cual no hacía sino acrecentar las expectativas, pero hasta el momento en que entré en el pabellón, no tomé consciencia de que por fín vería a Eddie Vedder, Mike McCready, Stone Gossard, Jeff Ament y Matt Cameron en acción. Quizás debido al ajetreado periplo vital por el que estoy atravesando, o por que mi cabeza se resistía a aceptar que por fin, por fin… iba a llegar el ansiado momento.

El pasado jueves salí de trabajar, me dirigí al aeropuerto de Santiago de Compostela, cogí un avión a las 18:00h, llegué a Madrid a las 19:30 h (¡$%&* IBERIA!), e inmediatamente después me subí al metro, rumbo a la parada de la calle Goya. Allí, armado con mi cámara digital y mi flamante entrada, puse rumbo al Palacio de los Deportes, donde ya había comenzado la actuación de My Morning Jacket, insulso grupo que hizo las veces de teloneros, aunque lamentablemente no estuvieron a la altura de la situación. Entonces, pasadas las 22:00h, se apagaron las luces y saltaron al sencillo escenario el quinteto de Seattle, con Vedder a la cabeza. A partir de este momento, un trallazo tras otro, sin respiro, una impresionante sucesión de clásicos de los abanderados del grunge, que me hicieron dudar si acaso estaba soñando con el concierto perfecto. Nada más lejos de la realidad: conscientes de que tenían una deuda pendiente con el público de Madrid (hacía ¡15 años! que no tocaban en la capital), no dieron tregua, no permitieron el más mínimo respiro, y se entregaron ante un público exultante, emocionado, alucinado… Gritos, aplausos, botes, sonrisas, complicidad, respeto, admiración, gratitud.. todo ésto se veía reflejado en las caras de los incondicionales que llenaron hasta la bandera un recinto perfectamente acondicionado para tan señalado evento.

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De reslatar momentos puntuales de un concierto brillante, me quearía con la inicial Better Man, por la emoción de ver saltar al grupo al escenario, la intro a la preciosa Man on The Hour (B.S.O. Big Fish), con Eddie Vedder tocando acordes del Concierto de Aranjuez, las versiones de Pink Floyd y Jimmi Hendrix, y por supuesto, la enérgica interpretación del gran clásico e himno de la banda: Alive, al que le seguiría una de mis canciones favoritas: Rockin’ in the Free World, de Neil Young, versionada ante un pabellón completamente iluminado, en lo que supuso la comunión definitiva entre los espectadores y el grupo. Sobrecogedor. Genial. Irrepetible. Apabullante. Mítico.

Ahora sólo me queda poder disfrutar con un concierto de The Black Crowes, y la alegría será completa, aunque no seamos inconformistas, y disfrutemos del momento, de la ocasión de haber podido presenciar en directo a una de las más grandes bandas de rock de la historia.

Os dejo con el set list del concierto, para que los que conocéis la discografía de Pearl Jam, os déis cuenta de lo literal que es la expresión “sucesión de clásicos”:

Set 1: Better Man, Corduroy, Animal, Big Wave, Rearviewmirror, In Hiding, Jeremy, Given To Fly, Once, Daughter(Another Brick In The Wall), Not For You (Modern Girl), Grievance, Why Go, Do The Evolution, Even Flow.

Bises 1: Severed Hand, Elderly Woman Behind The Counter In A Small Town, Man Of The Hour, Black.

Bises 2: World Wide Suicide, Go, Alive, Rockin’ In The Free World, Yellow Ledbetter (Little Wing).

Un saludo y hasta pronto! (eso espero)

P.D.: las imágenes que ilustran este post, pese a no ser de gran calidad, guardan un gran valor sentimental: ¡las saqué con mi cámara digital desde mi asiento! 🙂